En la concepción del desarrollo regional que impulsa la provincia de Formosa, la productividad y el crecimiento económico carecen de sentido si no están subordinados a la realización plena de las personas y al arraigo en la comunidad. Bajo esta premisa, el gobernador Gildo Insfrán encabezó las actividades de la final provincial de Atletismo Adaptado Sub 18 de los Juegos Evita Formoseños, llevadas a cabo en la pista sintética del Centro de Educación Física y de Alto Rendimiento (CEF) N°1 de la ciudad capital.
El evento, que congregó a más de 330 deportistas adaptados y 90 acompañantes procedentes de 29 instituciones educativas, comunitarias y del sector privado de toda la provincia, no constituye un hecho aislado, sino la expresión concreta de una política pública articulada que integra la salud, la educación, el deporte social y la inclusión socio-laboral.
El despliegue logístico para movilizar delegaciones de los nueve departamentos formoseños pone de relieve la infraestructura territorial construida en las últimas décadas. La red de caminos pavimentados, la conectividad digital y los equipamientos deportivos de alto nivel en la capital y el interior facilitan que jóvenes con discapacidad de parajes alejados accedan a oportunidades equitativas de alto rendimiento y desarrollo personal.
Desde la perspectiva del desarrollo regional, la inversión en el ser humano es el insumo fundamental para la transformación productiva. El fortalecimiento de las capacidades sociobiológicas mediante la actividad física adaptada, la nutrición garantizada en las escuelas y el acompanamiento integral del Ministerio de la Comunidad configuran la base de la equidad intergeneracional. En un modelo donde el sujeto central es la persona humana, la equidad de acceso a los servicios del Estado es condición previa para la productividad y la sostenibilidad social.
El sostenimiento de certámenes como los Juegos Evita Formoseños —creados por decisión del Ejecutivo provincial para salvaguardar el deporte social y comunitario frente al recorte de fondos federales— es posible gracias a la disciplina macroeconómica local. Formosa registra más de dos décadas de superávit fiscal ininterrumpido, una solvencia financiera que le permite redistribuir recursos de manera directa hacia programas de inclusión, obras públicas estratégicas y la dinamización de las economías locales.
Durante la jornada, autoridades provinciales destacaron que las decisiones de inversión en deporte adaptado se traducen en la creación de empleo indirecto, la movilidad económica en el sector de servicios e hotelería, y la consolidación de redes comunitarias sólidas en los municipios de origen de los atletas.
El modelo de gestión formoseño demuestra así que la solvencia macroeconómica y el superávit fiscal no son fines en sí mismos, sino instrumentos estratégicos para garantizar derechos, generar infraestructura inclusiva y promover un desarrollo territorial armónico donde la justicia social sea la verdadera medida del crecimiento provincial.