Los aislantes térmicos de lana de oveja recibieron el sello Bioproducto Argentino en la categoría Sostenibilidad, a partir de la Resolución 197/2026 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. Según publicó TN el 20 de octubre de 2026, la distinción reconoce el desarrollo impulsado por María Fernanda Oriolani Di Fonzo, cuyo material registró un 98,8% de contenido biobasado.
La medida oficial reconoce el uso de lana ovina como materia prima para fabricar materiales de acondicionamiento edilicio. La iniciativa busca incorporar fibras de origen biológico a la construcción y dar valor agregado a un recurso procedente de la producción ganadera.
La resolución fue firmada por Sergio Iraeta, secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, y se publicó en el Boletín Oficial el 19 de octubre de 2026.
La distinción fue otorgada a María Fernanda Oriolani Di Fonzo para el producto “Aislantes térmicos a base de lana de oveja”. El trámite se desarrolló bajo el expediente EX-2025-127304427-APN-DNB#MEC.
La evaluación técnica estuvo a cargo de la Comisión Nacional Asesora de Biomateriales (COBIOMAT), que constató que el producto alcanza un 98,8% de material biobasado.
El análisis contó, además, con un dictamen favorable de la Coordinación de Innovación y Biotecnología, dependiente de la Dirección Nacional de Bioeconomía.
El porcentaje informado permite identificar la proporción de materiales de origen biológico presente en el producto. Sin embargo, el sello no equivale por sí mismo a una habilitación comercial integral ni reemplaza los requisitos regulatorios que puedan corresponder a la fabricación y comercialización de materiales para la construcción.
La iniciativa propone aprovechar la lana como insumo para un producto de uso edilicio, en lugar de limitar su destino a los mercados tradicionales de la fibra.
La fuente original vincula el potencial de abastecimiento con las cuencas ovinas de Argentina, en especial las regiones patagónica y pampeana, donde se produce lana fina y gruesa.
El desarrollo también se inscribe en el uso de biomateriales para sustituir insumos de origen petroquímico. Entre los materiales mencionados como alternativas sintéticas se encuentran la espuma de poliuretano, el poliestireno expandido y la lana de vidrio.
La evaluación oficial destacó el origen biológico renovable del insumo. La nota de TN también señaló que este tipo de materiales puede contribuir a reducir el impacto ambiental frente a determinadas alternativas sintéticas; no obstante, la distinción informada se refiere al carácter biobasado y sostenible del producto, no a una certificación comparativa de desempeño térmico o ambiental frente a cada material disponible en el mercado.
El derecho de uso del sello fue concedido de manera gratuita y sin exclusividad por un período de cuatro años, contados desde la publicación oficial de la medida en el Boletín Oficial.
La resolución se enmarca en el régimen establecido por la Resolución 235/2017 del entonces Ministerio de Agroindustria y reglamentado mediante la Resolución 132/2021.
El reconocimiento identifica al producto dentro de la categoría Sostenibilidad y permite comunicar su condición de insumo biobasado. La normativa mantiene, de todos modos, la obligación de cumplir con las habilitaciones específicas que correspondan para comercializar el material y sus derivados.
El caso muestra una aplicación de la bioeconomía a la construcción: transformar una materia prima agropecuaria en un insumo industrial de mayor valor agregado. Para la cadena ovina, la iniciativa abre una alternativa de uso de la lana vinculada con el desarrollo de biomateriales y la demanda de soluciones constructivas de origen renovable.