Un biocuero de alperujo de oliva desarrollado por estudiantes de una escuela técnica de Rawson, San Juan, propone aprovechar un residuo abundante de la industria olivícola. Según publicó Bichos de Campo el 20 de octubre de 2026, el proyecto de la Escuela Provincial de Educación Técnica (EPET) N.º 3 obtuvo el primer puesto en una instancia regional de Industria Inspira.
El alperujo es el residuo que queda del procesamiento de la aceituna y representa alrededor del 80% del peso de la fruta procesada, según la fuente. Las plantas industriales generan grandes cantidades y deben buscar alternativas para gestionarlas sin causar perjuicios ambientales. Entre los destinos habituales aparecen el compostaje y la alimentación animal.
El equipo escolar trabajó sobre esa problemática local y desarrolló un material que por fuera se parece al cuero bovino, pero que está elaborado con residuos de aceituna. De acuerdo con la nota, sus características incluyen biodegradabilidad y compostabilidad.
El desarrollo se realizó en el marco de la materia Prácticas Profesionalizantes, durante el último año de la especialidad técnico-química. La propuesta formó parte de un trabajo orientado a buscar respuestas a necesidades de la comunidad mediante herramientas de la formación técnica.
Para elaborar el material, el alperujo —que llega como una mezcla pastosa con restos de aceite— atraviesa distintas etapas de acondicionamiento. Según información citada de Diario de Cuyo, el proceso incluye secado, limpieza, decantación, filtración y molienda. Esas operaciones buscan frenar la descomposición natural del residuo y permitir que pueda moldearse.
Las pruebas técnicas mencionadas en la publicación describen un material resistente al quiebre y al agua, maleable y sin olor. Su color es similar al chocolate y presenta brillo, características que se obtienen con la incorporación de glicerina, almidón y gelatina. La composición orgánica permite que el material sea compostable y biodegradable.
Con el aporte de materia prima de la empresa Solfruit, los estudiantes fabricaron un prototipo de cartera. También plantearon usos alternativos para el material, como fundas para dispositivos electrónicos, productos de marroquinería y accesorios para mascotas.
El proyecto compitió con otras 59 propuestas de escuelas de San Juan y Mendoza y consiguió el primer lugar regional. La nota original informó que el equipo viajaría a Buenos Aires para representar a Cuyo en la instancia nacional. Sin embargo, una publicación oficial de la Unión Industrial Argentina del 13 de octubre de 2026 sobre los finalistas nacionales de Industria Inspira no incluye al biocuero entre los cinco equipos seleccionados. Por eso, no corresponde afirmar que el proyecto haya participado de esa final ni atribuirle un resultado nacional sin una confirmación específica.
La escuela comenzó gestiones de patentamiento con el Ministerio de Producción, con la expectativa de que una eventual explotación del desarrollo permita generar recursos para abastecer los laboratorios de la institución. La fuente no informa que la patente haya sido concedida ni que exista una producción comercial a escala.
El proyecto conecta una necesidad de gestión de residuos con una aplicación material concreta. Su avance desde el prototipo hacia una posible utilización productiva dependerá de las etapas técnicas y legales que todavía deban completarse. Por el momento, los resultados reportados son el desarrollo del material, las pruebas descritas y el premio regional obtenido.