La suspensión de la segunda temporada de anchoveta en Perú dejó a la zona norte-centro sin una nueva campaña industrial durante 2026 y añadió presión sobre el mercado de harina y aceite de pescado. Según publicó Pescare el 17 de octubre de 2026, el Ministerio de la Producción (PRODUCE) tomó la decisión a partir de la evaluación del Instituto del Mar del Perú (IMARPE), que detectó una elevada proporción de ejemplares juveniles.
La evaluación científica estimó una biomasa acústica de 5,12 millones de toneladas en la región norte-centro, con información recopilada hasta el 7 de octubre durante el Crucero Científico 2609-10. El volumen fue 27,9% inferior al registrado en el verano de 2026 y 22,8% menor que el promedio de las evaluaciones de invierno-primavera del período 1996-2025.
El principal condicionante no fue solo el volumen total estimado, sino la composición de la población: el 79% de los ejemplares eran juveniles, equivalentes al 65% de la biomasa en peso. Esa estructura limita la extracción inmediata porque una parte importante de los peces todavía debe incorporarse al stock reproductor.
IMARPE también observó una actividad reproductiva por debajo de los patrones históricos y episodios de desove entre Chimbote y Pisco. Las condiciones oceanográficas cálidas modificaron la distribución de los cardúmenes, que se concentraron cerca de la costa, se desplazaron hacia el sur y permanecieron a mayor profundidad que la habitual. Estos cambios dificultan la operación de la flota y la selección de capturas cuando juveniles y adultos se encuentran en áreas cercanas.
El viceministro de Pesca y Acuicultura, Jesús Barrientos, fundamentó la decisión en la necesidad de preservar la capacidad de renovación del recurso a partir de los resultados científicos. La anchoveta es una especie central para la corriente de Humboldt y para la elaboración de ingredientes marinos utilizados en alimentación animal.
La primera temporada de 2026 había comenzado el 9 de abril, con una cuota máxima de captura de 1.914.049 toneladas para la región norte-centro, establecida por la Resolución Ministerial N.º 000085-2026-PRODUCE. Las operaciones fueron suspendidas de manera precautoria en junio y la temporada terminó formalmente mediante la Resolución Ministerial N.º 00285-2026-PRODUCE.
Solo se ejecutó el 24,61% de la cuota, equivalente a aproximadamente 471.000 toneladas. Más de 1,44 millones de toneladas de la captura autorizada quedaron sin utilizar. Esa diferencia representa cuota no aprovechada, no biomasa perdida ni producción de harina que haya estado efectivamente disponible.
La decisión sobre la segunda temporada corresponde a la zona norte-centro. El sur peruano tiene un régimen independiente, con una temporada autorizada entre julio y diciembre y una cuota máxima de 251.000 toneladas.
La decisión llegó en un contexto de precios elevados. Según la serie del Fondo Monetario Internacional citada por Pescare, en septiembre de 2026 la harina de pescado peruana con 65% de proteína registró una referencia de US$ 2.950,79 por tonelada CIF, frente a US$ 1.559,30 en septiembre de 2025: un aumento interanual del 89,2%. La referencia corresponde a septiembre, antes del anuncio oficial sobre la segunda temporada.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) informó que la harina peruana super prime alcanzó en mayo los US$ 2.500 por tonelada FOB, frente a unos US$ 1.400 un año antes, una variación cercana al 79%. Para el aceite de pescado destinado a alimentación animal, la fuente consignó US$ 4.100 por tonelada, con un incremento interanual del 64%. Estas referencias corresponden a productos y condiciones comerciales diferentes.
En China, el 15 de octubre se ofrecía harina peruana super prime a entre 24.000 y 25.000 yuanes por tonelada en Shanghái, equivalentes a unos US$ 3.700 por tonelada según la fuente. Perú aporta alrededor del 20% de la producción mundial de ingredientes marinos en un año promedio, de acuerdo con IFFO, por lo que la interrupción de la campaña norte-centro puede repercutir en las negociaciones de abastecimiento. El alcance final dependerá de la disponibilidad en otras zonas, las existencias y la evolución de la demanda.