La fertilización en maíz y soja puede mejorar el margen bruto cuando el aumento de rendimiento compensa la inversión adicional en nutrientes. Esa fue la conclusión de los escenarios económicos presentados por Fertilizar Asociación Civil en el encuentro “La matemática del lote”, según publicó TN Campo el 21 de octubre de 2026. Los resultados corresponden a planteos evaluados para la zona núcleo y no constituyen una garantía de rentabilidad para todos los lotes.
En maíz, el escenario de mayor productividad mejoró el margen bruto en US$ 403 por hectárea frente al manejo de menor intensidad en campo propio. En soja, la comparación de dos estrategias de fertilización fosfatada mostró una mejora de US$ 74 por hectárea en campo propio y un aumento del margen de US$ 79 a US$ 153 por hectárea en campo alquilado.
Esteban Ciarlo, coordinador técnico de Fertilizar, explicó que el manejo debe considerar los requerimientos del cultivo y los nutrientes que se extraen con la cosecha. En maíz, por cada tonelada de grano se requieren aproximadamente 20 kilos de nitrógeno y 4 kilos de fósforo; la extracción por el grano ronda los 14 kilos de nitrógeno y 3 kilos de fósforo por tonelada.
Con un rendimiento promedio nacional de 7,7 toneladas por hectárea en la campaña 2025/26, la extracción estimada llegó a 105 kilos de nitrógeno y 23 kilos de fósforo por hectárea. Cuando la fertilización no repone lo que sale del lote, parte de la producción se sostiene con los nutrientes disponibles en el suelo.
Ciarlo señaló además que el nitrógeno es móvil y puede perderse por lavado, mientras que el fósforo tiene menor movilidad y puede acumularse en el suelo. La dosis, la fuente, el momento y la forma de aplicación condicionan la eficiencia agronómica, entendida como los kilos adicionales de grano obtenidos por cada kilo de nutriente aplicado.
Franco Córdoba, responsable del área de Mercados de Fertilizar, comparó estrategias de maíz temprano con dosis de 80, 120 y 160 kilos de nitrógeno por hectárea, asociadas a rindes de 8, 10 y 12 toneladas por hectárea. Para los cálculos se utilizaron precios de referencia de US$ 201 por tonelada de maíz con entrega en abril de 2027 y US$ 358 por tonelada de soja con entrega en mayo de 2027. Los valores corresponden a octubre de 2026 y contemplan descuentos de gastos de comercialización y costo de aplicación.
En el planteo de menor fertilización, el costo de los fertilizantes fue de US$ 203 por hectárea; en el de mayor productividad, ascendió a US$ 337. La inversión adicional de US$ 134 por hectárea se asoció con una diferencia de rendimiento de cuatro toneladas y con un margen bruto que pasó de US$ 468 a US$ 871 por hectárea en campo propio.
En campo alquilado, con un arrendamiento equivalente a 16 quintales de soja por hectárea, el margen del manejo de menor fertilización fue negativo en US$ 105 por hectárea. El escenario intermedio arrojó US$ 671 por hectárea en campo propio y cerca de US$ 98 en campo alquilado. Con el manejo de mayor productividad, los márgenes llegaron a US$ 871 y casi US$ 300 por hectárea, respectivamente.
En una red de ensayos de soja de primera en la zona núcleo, la estrategia habitual consideró 9 kilos de fósforo por hectárea, un rendimiento de 3,7 toneladas y un costo de fertilizantes de US$ 39 por hectárea. El margen bruto estimado en campo propio fue de US$ 652 por hectárea.
Con una dosis de 24 kilos de fósforo por hectárea, el rendimiento llegó a 4,2 toneladas y el costo de fertilizantes subió a US$ 103 por hectárea. El margen bruto alcanzó US$ 726 por hectárea: una mejora de US$ 74, equivalente al 12%. En campo alquilado, con el mismo arrendamiento de referencia, el margen aumentó de US$ 79 a US$ 153 por hectárea, casi el doble.
Córdoba también indicó que la fertilización fosfatada puede mejorar la disponibilidad del nutriente en el suelo para cultivos posteriores. El efecto económico, por lo tanto, no se limita necesariamente al resultado inmediato de una campaña, aunque su magnitud depende de las condiciones del lote y del sistema productivo.
Roberto Rotondaro, presidente de Fertilizar, sostuvo que el rendimiento es una variable central para explicar el margen bruto. Citó un trabajo de Juan Pablo Monzón, productor CREA e investigador de INTA-CONICET, basado en datos de más de 300 productores, que identifica a los kilos producidos por hectárea como el factor que mejor explica ese resultado.
La conclusión presentada por la entidad es que la decisión de fertilizar no debería basarse solo en el precio del insumo. También debe contemplar el diagnóstico del suelo, los nutrientes que necesita el cultivo, la respuesta productiva esperada y la relación entre el costo de la inversión y los kilos adicionales de grano.
Fertilizar informó además que su próximo Simposio Fertilidad se realizará el 19 y 20 de mayo de 2027 en el Centro de Convenciones Metropolitano de Rosario, Santa Fe. La fecha fue anunciada durante la presentación reseñada por TN Campo.