El manejo agronómico del cogollero del maíz debe combinar monitoreo, oportunidad de control y rotación de herramientas para retrasar la aparición de resistencias. Así lo planteó el ingeniero agrónomo Alejandro Vera, de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), durante una presentación técnica realizada en Chaco, según publicó AgroPerfiles el 21 de octubre de 2026. La advertencia es relevante para los productores del norte argentino, donde la plaga afecta lotes de maíz y exige decisiones sanitarias sostenidas.
Vera señaló que la resistencia ya es un problema que requiere decisiones técnicas. En su exposición vinculó la falta de rotación con el riesgo de perder eficacia en las herramientas disponibles para controlar a Spodoptera frugiperda, nombre científico del cogollero del maíz.
El control de una plaga no depende únicamente de contar con un insecticida. El monitoreo del lote, la identificación de la presencia de la plaga, el momento de aplicación y la combinación de prácticas agronómicas forman parte de una estrategia para reducir daños y preservar la eficacia de las tecnologías disponibles.
En la presentación, Vera describió el impacto del cogollero en lotes de maíz que monitorea junto con su equipo en provincias del norte. La recomendación central fue evitar que el control se base repetidamente en una misma herramienta, porque esa práctica puede acelerar la selección de individuos resistentes.
La rotación debe responder a criterios técnicos y considerar los modos de acción disponibles, las condiciones del cultivo y la evolución de la plaga. La nota fuente remarca que la falta de alternancia constituye un factor de riesgo para la sustentabilidad del control.
La actividad en Chaco también estuvo vinculada con la presentación de Vayego, un insecticida de Bayer destinado al control de orugas en maíz. El producto incorpora tetraniliprole, una molécula desarrollada para el control del cogollero. Según ensayos informados por la compañía, la tecnología interrumpe rápidamente la alimentación de las larvas.
Bayer indicó que sus evaluaciones incluyeron larvas en estadios L2 y L3 de *Spodoptera frugiperda* y registraron bajos niveles de daño foliar. La empresa también informó que, en pruebas propias, el producto mantuvo un 80% de performance después de 30 milímetros de lluvia en dos horas. Esos resultados corresponden a la información técnica comunicada por la compañía y no constituyen una garantía de respuesta en todos los lotes.
Lorena Zubizarreta, líder de Protección de Cultivos de Bayer para el Cono Sur, señaló: “La incorporación de nuevas soluciones para el control de cogollero nos permite ampliar las herramientas disponibles para los productores y, al mismo tiempo, contribuir a la sustentabilidad de las biotecnologías disponibles en maíz. El objetivo es contar con distintas alternativas que permitan proteger el potencial de rendimiento del cultivo”.
El control oportuno busca reducir la alimentación de las larvas y preservar el área foliar, un componente del potencial productivo. Para definir una intervención, productores y asesores deben observar la evolución de la plaga y considerar el estado del cultivo, las condiciones ambientales y las herramientas disponibles.
La presentación puso el foco en que una tecnología nueva no reemplaza el manejo integral. La rotación de modos de acción, el seguimiento del lote y la elección del momento de control son componentes complementarios para evitar que una única solución concentre toda la presión de selección.
El mensaje técnico de Vera fue que la resistencia exige decisiones antes de que las alternativas pierdan eficacia. La estrategia debe sostenerse durante el ciclo del cultivo y ajustarse a la información obtenida en campo, en lugar de depender de una aplicación aislada.