Algarrobo blanco: los frutos pueden reforzar la dieta ganadera

Un estudio del INTA midió producción por árbol, proteína y energía de los frutos de algarrobo blanco en una plantación joven del Chaco

Algarrobo blanco: los frutos pueden reforzar la dieta ganadera
jueves 22 de octubre de 2026 - 15:00

El algarrobo blanco como recurso forrajero puede aportar proteína y energía a la dieta ganadera en períodos de escasez, según una investigación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). El equipo de las estaciones de Sáenz Peña, Chaco, y Montecarlo, Misiones, analizó frutos de una plantación joven de origen Campo Durán, Salta, instalada ocho años antes en el Chaco. Los resultados fueron publicados por Argentina.gob.ar el 20 de octubre de 2026.

El estudio evaluó la producción por árbol, las características morfológicas de las chauchas y su calidad nutricional. En las mediciones del verano 2023-2024, la producción individual varió entre 1,5 y 21 kilos, una diferencia que mostró una amplia variabilidad entre ejemplares de la misma procedencia.

Qué aportan los frutos del algarrobo blanco

Los análisis registraron entre 8% y 12% de proteína bruta y valores de energía metabolizable cercanos a 2,3 megacalorías por kilo de materia seca. El informe también indicó niveles relativamente bajos de fibra detergente neutro (FDN) y fibra detergente ácido (FDA), características asociadas con una mayor digestibilidad del forraje.

Los frutos alcanzaron hasta 29 centímetros de largo y fueron más extensos que los registrados en otras procedencias citadas por el estudio. Para los investigadores, el tamaño y la calidad nutricional justifican continuar evaluando su aporte en sistemas silvopastoriles, donde los árboles pueden combinar producción de madera, sombra y alimento.

Marcos Atanasio, especialista del INTA Sáenz Peña y uno de los responsables del trabajo, afirmó: “el algarrobo blanco de origen Campo Durán demuestra un potencial forrajero comparable al de otras especies del género”. Lorena Pernochi, investigadora del INTA Sáenz Peña, señaló que un manejo silvícola adecuado y la selección de individuos productivos podrían convertirlo en un suplemento nativo para la ganadería chaqueña.

Un posible refuerzo en períodos críticos

Según los especialistas, las chauchas podrían aportar entre 6 y 82 kilos de proteína por hectárea en plantaciones jóvenes. La publicación considera ese aporte relevante para momentos críticos, como el invierno, cuando la disponibilidad de alimento puede limitar la alimentación de los rodeos.

Los valores obtenidos son inferiores a los que podrían encontrarse en plantaciones adultas, pero resultan promisorios para sistemas jóvenes. El aporte efectivo depende de la producción de frutos, la calidad de cada árbol y las condiciones del sitio, por lo que los resultados no deben extrapolarse automáticamente a todas las plantaciones de algarrobo blanco.

Atanasio indicó que la calidad forrajera de los frutos podría permitir reemplazar de manera parcial o total insumos externos, como maíz o soja, en determinadas dietas. La investigación no cuantifica un ahorro económico ni define una ración universal; plantea que conocer la morfología y la composición nutricional permitiría formular dietas más precisas.

La selección de árboles puede mejorar el recurso

El análisis encontró diferencias entre individuos en la cantidad y la calidad de los frutos. Esa variabilidad abre la posibilidad de seleccionar árboles por productividad forrajera, además de hacerlo por crecimiento y características de la madera en plantaciones multipropósito.

Pernochi explicó que los fenotipos destacados podrían utilizarse en programas de forestación destinados a producir frutos. El origen Campo Durán estudiado presentó frutos de mayor tamaño que los de otras procedencias, un rasgo que podría tener interés tanto para la calidad forrajera como para una eventual utilización industrial.

Los investigadores señalaron que los próximos pasos incluyen seleccionar individuos sobresalientes, estudiar con más detalle los azúcares y otros atributos de los frutos y evaluar ejemplares en distintas áreas edafoclimáticas. También prevén seguir la variación anual de la producción y analizar prácticas de manejo que permitan aprovechar el recurso de forma más eficiente.

Qué significa para los sistemas silvopastoriles

Los sistemas silvopastoriles integran árboles, pasturas y producción animal. En ese esquema, el algarrobo blanco puede cumplir más de una función: aportar madera, generar sombra y producir frutos que contribuyan a la dieta del ganado. El estudio del INTA se concentró en el potencial forrajero de una plantación joven y en las diferencias entre individuos.

La investigación no concluye que los frutos puedan sustituir por completo los alimentos convencionales en cualquier sistema. En cambio, identifica un recurso nativo que merece evaluación y selección, especialmente en ambientes chaqueños y en períodos en los que escasea el forraje.

El siguiente paso será comprobar cómo varía el aporte a lo largo de distintos ciclos anuales y en otras condiciones de suelo y clima. Con esa información, los productores podrían contar con mejores referencias para decidir qué individuos conservar o multiplicar y cómo integrar el recurso a la planificación alimentaria de los rodeos.

 

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