El crecimiento del agro en Quimilí fue presentado como un caso de referencia en el Congreso CREA realizado en la provincia de Santiago del Estero. La ciudad, cabecera del departamento Moreno, pasó de unos 20.000 a cerca de 40.000 habitantes en alrededor de tres décadas.
El dato lo expuso el economista Iván Ordóñez, del centro de estudios CIPPEC, en una exposición que difundió el diario El Liberal el jueves 8 de octubre de 2026. El congreso reunió a productores y técnicos vinculados al movimiento CREA, que analizaron las perspectivas de la actividad agropecuaria.
Ordóñez analizó cómo la expansión agropecuaria puede impulsar el empleo, las inversiones y el desarrollo de las ciudades del interior. En ese marco, ubicó a Quimilí junto a Bandera como ejemplos de localidades que duplicaron su población gracias al campo. Ambas ciudades se ubican en zonas de fuerte expansión agrícola y ganadera de la provincia.
Según el economista, el caso muestra que la producción agropecuaria no solo genera divisas. También empuja la construcción, el comercio y la demanda de servicios en las localidades que rodean a los campos. El aumento de la población es una de las señales más visibles del crecimiento del agro en Quimilí.
Como referencia, comparó la evolución de la Argentina con la de Brasil. A comienzos de siglo, ambos países tenían una producción de granos similar, y luego Brasil creció con más fuerza gracias a la rentabilidad y la previsibilidad de su actividad.
El crecimiento del agro en Quimilí refleja ese potencial a escala local: más producción en los campos se traduce en más actividad económica y en una ciudad más grande. El desafío, planteó Ordóñez, es pensar ese desarrollo como un proceso de largo plazo. Para el economista, el desarrollo de las ciudades del interior depende de que el campo pueda seguir invirtiendo y creciendo.
Entre sus propuestas, el economista planteó recuperar la rentabilidad de la actividad agropecuaria como condición para que vuelva a crecer la producción en todo el país.
También propuso integrar la producción de granos con la de proteínas animales y transformar los productos cerca de su origen. Esa estrategia permitiría que una mayor parte del valor quede en las ciudades productoras.
Para Quimilí y su zona de influencia, el camino del valor agregado en origen abre oportunidades en actividades vinculadas al campo, como el procesamiento de granos, la producción de carne y los servicios agropecuarios. Cada eslabón que se suma en origen genera empleo local y retiene ingresos en la ciudad.
El crecimiento del agro en Quimilí aparece así como un ejemplo de lo que la producción puede generar en el interior santiagueño. También funciona como punto de partida para la etapa siguiente: transformar más materia prima en el mismo territorio donde se produce.