La estabilidad cambiaria y el equilibrio fiscal representan avances importantes para la economía argentina, aunque el desafío es convertirlos en una recuperación sostenida de la actividad y el empleo. Así lo planteó Federico Pastrana, economista y fundador de la consultora C-P, durante una entrevista realizada por Sofía Diamante para LA NACION, en la que analizó el escenario económico de octubre de 2026 y las condiciones necesarias para fortalecer el crecimiento durante 2027.
El especialista destacó que la Argentina atraviesa una situación particular, caracterizada por la estabilidad del dólar y un elevado superávit comercial, dos factores que históricamente estuvieron asociados con mejores perspectivas macroeconómicas.
Sin embargo, consideró que estos resultados necesitan complementarse con políticas que permitan recuperar el poder adquisitivo, estimular la demanda interna y generar nuevas oportunidades laborales.
Uno de los principales desafíos es fortalecer el empleo privado registrado, que, según el seguimiento realizado por su consultora, acumula 14 meses consecutivos de contracción.
Pastrana explicó que esta evolución presenta características diferentes a las crisis tradicionales del país, ya que la reducción del empleo formal ocurre sin una fuerte devaluación y con una tasa de desempleo que no aumenta en la misma proporción.
Desde su perspectiva, esta situación abre un debate sobre las herramientas necesarias para transformar la estabilidad macroeconómica en mayor dinamismo productivo.
El economista recordó que la desaceleración de la inflación durante 2024 permitió una recuperación de los salarios reales y de la actividad económica, especialmente después de los primeros meses de ajuste.
En ese período, las negociaciones salariales habían sido acordadas sobre expectativas inflacionarias superiores a los aumentos efectivos de precios, lo que favoreció una mejora parcial del poder adquisitivo.
No obstante, señaló que esa dinámica perdió fuerza durante 2025, cuando distintos acuerdos paritarios comenzaron a ubicarse por debajo de la inflación.
Para Pastrana, recuperar una evolución favorable de los ingresos será fundamental para fortalecer el consumo y acompañar una expansión más amplia de la economía.
La recuperación salarial aparece así como uno de los factores centrales para estimular la demanda interna, especialmente en los sectores vinculados con el consumo de los hogares.
Otro aspecto relevante es la transformación del mercado laboral argentino. Según explicó, parte de los trabajadores que dejan empleos registrados encuentran alternativas en actividades independientes o informales.
Si bien estas ocupaciones permiten sostener una fuente de ingresos, el especialista advirtió que generalmente ofrecen remuneraciones inferiores y menores niveles de protección laboral.
Un estudio de su consultora mostró que quienes pasaron de un empleo privado registrado al trabajo por cuenta propia experimentaron, en promedio, una reducción del 30% en sus ingresos después de un año.
En este contexto, promover la creación de empresas y nuevas contrataciones aparece como una oportunidad para fortalecer el mercado laboral y mejorar la calidad del empleo.
Pastrana también analizó el papel de la inversión productiva y la necesidad de generar condiciones que favorezcan la incorporación de trabajadores en el sector privado.
Según su evaluación, la recuperación de la actividad todavía presenta diferencias entre sectores. Algunas ramas económicas muestran crecimiento, aunque no necesariamente se trata de las que generan mayor cantidad de puestos de trabajo.
Por ese motivo, consideró importante que la expansión alcance a más actividades y se traduzca en nuevas oportunidades de empleo formal.
En materia macroeconómica, el especialista reconoció la importancia de sostener condiciones de estabilidad, aunque señaló que deben acompañarse con medidas que favorezcan la producción.
"El equilibrio fiscal ayuda a la macro, pero no da perspectiva", afirmó Pastrana durante la entrevista con LA NACION.
Su planteo apunta a que el ordenamiento de las cuentas públicas y la estabilidad del dólar pueden constituir una base para el crecimiento, siempre que se complementen con una recuperación de los ingresos y una mayor capacidad de inversión.
El economista también abordó las perspectivas para 2027, un año en el que la evolución del empleo, el consumo y la actividad productiva tendrá un papel central.
En relación con el tipo de cambio, consideró que una devaluación no representa necesariamente una solución para impulsar la economía, debido a sus posibles consecuencias sobre los precios y los salarios.
En cambio, su análisis puso el foco en la necesidad de fortalecer los instrumentos que permitan mejorar la competitividad de los sectores productivos sin comprometer la estabilidad alcanzada.
La combinación de estabilidad cambiaria, equilibrio fiscal y recuperación del poder adquisitivo aparece como uno de los principales ejes del debate económico de cara al próximo año.
Para Pastrana, el desafío será lograr que los avances macroeconómicos se reflejen también en la economía cotidiana, mediante una mayor generación de empleo, mejores ingresos y nuevas oportunidades para las empresas.
De esta manera, la Argentina enfrenta la posibilidad de consolidar una etapa de crecimiento más amplia, en la que la estabilidad económica esté acompañada por una recuperación sostenida de la producción y el mercado laboral.