El cultivo de trufa negra en Argentina suma unas 400 hectáreas implantadas y requiere una inversión inicial estimada en US$ 20.000 por hectárea, según publicó Agrofy News el 20 de octubre de 2026. La actividad, basada en la asociación del hongo con árboles hospederos, puede diversificar establecimientos agrícolas, ganaderos, vitivinícolas y frutihortícolas.
TrufaLab, vivero argentino dedicado a producir plantines inoculados con trufa negra y a brindar asesoramiento técnico, estima que una plantación con riego puede producir en promedio 40 kilos por hectárea. Los rindes posibles varían ampliamente: de 20 a 150 kilos por hectárea según las condiciones del proyecto.
La inversión inicial informada ronda los US$ 20.000 por hectárea e incluye un proyecto con riego y preparación del suelo mediante encalado cuando es necesario corregir la acidez. TrufaLab publica un precio de US$ 18,50 más IVA por plantín y trabaja con proyectos de superficies superiores a cinco hectáreas.
La empresa también ofrece alternativas de financiación y servicios técnicos para evaluar la viabilidad del terreno, interpretar análisis de suelo, revisar truferas implantadas y planificar tareas de manejo. La publicación no indica fecha de cotización ni plaza comercial de referencia para estos valores, por lo que deben considerarse estimaciones informadas por la empresa.
Según TrufaLab, los precios de exportación de la trufa negra se ubican en promedio entre US$ 400 y US$ 600 por kilo. La empresa indicó que los valores pueden oscilar entre US$ 300 y US$ 1.200 por kilo según la temporada y alcanzar US$ 2.000 en calidades especiales.
Los precios no constituyen una cotización diaria ni una referencia de cierre para una plaza determinada. El valor comercial depende de la temporada y de la calidad del producto, según la información difundida por la empresa.
La trufa negra corresponde a la especie Tuber melanosporum, un hongo que crece asociado a las raíces de determinados árboles, entre ellos robles y encinas. Por esa relación, el establecimiento requiere plantas micorrizadas, es decir, inoculadas con el hongo.
TrufaLab informa que produce plantines inoculados y realiza controles sobre el material vegetal. Entre sus procedimientos menciona la esterilización del sustrato mediante autoclave, el seguimiento de los lotes y la trazabilidad de las plantas. El porcentaje de micorrización se analiza mediante evaluaciones externas del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV), dependiente del CONICET y de la Universidad Nacional de Córdoba.
La empresa dispone de invernaderos con climatización microcontrolada y brinda asistencia técnica durante las distintas etapas del proyecto. También ofrece insumos específicos, como inóculo y sustrato para nidos.
Las plantaciones se distribuyen en Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, La Pampa, Río Negro, Neuquén, Tucumán, Santa Cruz y San Luis, de acuerdo con la estimación publicada. El desarrollo de una trufera exige planificación de largo plazo y evaluación de las condiciones del suelo, del material vegetal y de las prácticas de manejo.
La fuente presenta la truficultura como una alternativa de diversificación productiva, pero no garantiza rendimientos o ingresos determinados: tanto los kilos por hectárea como el precio final dependen de las condiciones de cada plantación y del mercado.