Maíz: una limitante invisible puede hacer perder agua y rinde

Especialistas de Supra Semillas señalaron que la compactación limita la infiltración y recomendaron diagnosticar cada lote antes de intervenir

Maíz: una limitante invisible puede hacer perder agua y rinde
miércoles 28 de octubre de 2026 - 11:00

La compactación del suelo en maíz puede generar diferencias de rendimiento de entre 1.000 y 2.000 kilos por hectárea entre lotes vecinos, incluso cuando se siembran en la misma fecha y con el mismo híbrido. Según publicó AgroNoa el 27 de octubre de 2026, especialistas que participaron de una jornada técnica de Supra Semillas advirtieron que la pérdida de estructura reduce la infiltración del agua y limita el crecimiento de las raíces.

El panel se realizó en el marco de la primera Jornada de Actualización Técnica (JAT) de Maíz de Supra Semillas, organizada bajo el lema “JAT Maíz: Primera edición, maíz en Super Niño”. Fernando Giachetti moderó el intercambio, en el que participaron Cristian Álvarez, asesor privado, docente de la Universidad Nacional de La Pampa e integrante de AGSUS; Joaquín Panadeiro, asesor privado; y Lucas Scozzina, responsable de los ensayos de compactación de Supra Semillas.

Los técnicos señalaron que el problema puede permanecer oculto hasta que aparecen diferencias de emergencia, crecimiento y desarrollo radicular. La compactación disminuye el espacio poroso y dificulta que el agua y el aire circulen por el perfil; también impide que las raíces exploren el suelo para buscar humedad y nutrientes.

Compactación del suelo: cuánto afecta al agua y al rendimiento

Durante el panel, Giachetti explicó que la compactación puede producir brechas de entre 1.000 y 2.000 kilos por hectárea entre parcelas linderas implantadas el mismo día y con el mismo material genético. La diferencia muestra que las condiciones físicas del suelo pueden modificar el resultado aun cuando otros factores de manejo sean similares.

Los ensayos de Supra Semillas en 9 de Julio permitieron comparar la velocidad de infiltración en dos sectores. Según lo expuesto por Giachetti, en el suelo compactado el agua tardó más de una hora en descender; en una zona descompactada con paratill, el proceso demandó aproximadamente un minuto.

Cristian Álvarez citó investigaciones realizadas junto con el INTA y señaló que, en promedio, de cada 100 milímetros de lluvia registrados en distintas regiones agrícolas, solo 60 ingresan al perfil. “El 40% restante se pierde por falta de infiltración”, explicó.

El agua que no infiltra puede escurrir o acumularse en la superficie y generar encharcamientos. Cuando existen capas restrictivas en profundidad también pueden aparecer falsas napas y saturación superficial, con riesgo de lixiviación de nitrógeno y menor eficiencia de la fertilización.

Cómo diagnosticar la compactación del suelo

Los especialistas recomendaron combinar los análisis químicos, los mapas de rendimiento y las imágenes satelitales con la observación directa del perfil. La evaluación visual permite revisar la textura, la humedad y el crecimiento de las raíces, y distinguir una capa compactada de otras condiciones que generan resistencia.

Joaquín Panadeiro remarcó: “No alcanza solo con el penetrómetro o las imágenes satelitales; la herramienta indispensable es agarrar la pala, hacer calicatas y observar la textura, la humedad y el desarrollo de raíces”.

La apertura de calicatas ayuda a reconocer cambios en la estructura y la consistencia del suelo. También permite diferenciar una compactación efectiva de un suelo seco o de un horizonte arcilloso, evitando labores mecánicas que no respondan a la limitante real.

Álvarez advirtió que los síntomas de compactación pueden confundirse con deficiencias nutricionales. La pérdida de porosidad afecta tanto el desarrollo de las raíces como la actividad biológica y la disponibilidad de nutrientes, por lo que una evaluación incompleta puede llevar a decisiones de manejo equivocadas.

Qué estrategias pueden ayudar a recuperar la estructura

Supra Semillas desarrolla ensayos de corto y largo plazo para comparar estrategias de recuperación. Una experiencia de tres años evalúa un manejo combinado de intervenciones mecánicas, fertilización fosforada, enmiendas y cultivos de cobertura, frente a alternativas mecánicas, químicas y un testigo sin intervención.

La elección del equipo, la profundidad de trabajo y la distancia entre cuerpos debe ajustarse al ambiente y a la ubicación de la capa restrictiva. Por eso, los especialistas insistieron en que no corresponde aplicar una labor de descompactación sin un diagnóstico previo.

La recuperación también requiere medidas que sostengan la estructura a lo largo del tiempo: cultivos de cobertura y de servicio, nutrición estratégica, rotaciones y manejo del tránsito de maquinaria. El objetivo es evitar que el suelo vuelva a compactarse y mejorar el aprovechamiento del agua en el maíz y en los demás cultivos de la rotación.

La jornada técnica incluyó además contenidos sobre fertilización tardía y Corn Stunt. La disertación completa se encuentra disponible en el canal de YouTube de Supra Semillas, según la información difundida por la organización.

 

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