En el Parque Nacional Lanín, provincia de Neuquén, la Administración de Parques Nacionales (APN) junto a un equipo multidisciplinario llevó a cabo entre el 15 y el 19 de octubre de 2026 un novedoso ensayo de siembra aérea con drones sobre 40 hectáreas del sector de Ñorquinco, con el objetivo de evaluar una técnica de precisión que permita recuperar 200 hectáreas de bosque nativo de pewen en 2027. La iniciativa busca acelerar la regeneración de áreas donde la devastación causada por el fuego eliminó la cubierta vegetal y complicó el acceso para tareas manuales.
El procedimiento combinó el uso de tecnología aérea con recursos tradicionales de la zona. Durante la logística operativa, los drones trasladaron insumos y equipamiento, mientras que 300 kilos de semillas se transportaron a caballo con la colaboración de guardaparques y pobladores mapuches. La dispersión de los piñones mapeados previamente concluyó en solo día y medio, marcando un avance clave en términos de eficiencia operativa para la restauración ambiental en superficies de relieve complejo.

La intervención técnica se apoya en cuatro fases de desarrollo. La etapa inicial comprende la caracterización y el análisis ecosistémico del área para identificar condiciones y amenazas. Luego, mediante un tratamiento de biotecnología, las semillas locales de araucaria se encapsulan con bioestimulantes y un repelente diseñado para reducir el consumo por parte de la fauna silvestre, un factor crítico que suele limitar la germinación efectiva en el terreno. La tercera fase ejecuta la dispersión aérea de precisión, orientando los insumos hacia micrositios con humedad y nutrientes adecuados. Finalmente, la etapa de monitoreo compara la densidad de piñones arrojados con la tasa real de germinación y supervivencia en parcelas permanentes.
Esta metodología busca dar respuesta al severo impacto ambiental registrado en la cuenca del lago Ñorquinco, donde un incendio ocurrido en 2013 destruyó unas 1500 hectáreas de vegetación autóctona. La recuperación natural de la araucaria araucana resulta sumamente lenta debido a que sus semillas se dispersan a corta distancia. Sin la presencia de árboles semilleros que sobrevivan a los incendios, la regeneración del ecosistema puede demorar varios siglos, exponiendo el suelo a procesos acelerados de degradación antes de la aparición de nuevos ejemplares.

La araucaria araucana representa una especie longeva que puede superar los 1100 años de vida y alcanzar alturas de hasta 50 metros. Actualmente, integra la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como especie amenazada. Sumado a su valor ecológico, el pewen posee una importancia cultural central para las comunidades mapuches del norte patagónico, quienes lo identifican como un pilar fundamental de su identidad y del equilibrio territorial del bosque.
El trabajo desplegado con tecnología de vehículos no tripulados forma parte de una estrategia integral iniciada por el Proyecto Pewen en 2021. Dicho programa ejecutó en sus primeros años el alambrado perimetral de parcelas y la plantación manual de 50.000 ejemplares de pewen y coihue. La incorporación de la dispersión aérea probada en La Nación no reemplaza la labor realizada en tierra, sino que busca constituirse como un complemento para escalar la cobertura de restauración en sectores extensos o de topografía inaccesible.
El desarrollo operativo del proyecto cuenta con el trabajo coordinado de la Administración de Parques Nacionales, la organización ReForest Latam, las comunidades mapuches locales, entidades de la sociedad civil y científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Un comité científico supervisa la selección de los sitios de intervención y evalúa la efectividad de las formulaciones biotecnológicas aplicadas a la semilla.
Los resultados definitivos del monitoreo técnico determinarán la factibilidad de desplegar la logística a mayor escala durante la temporada 2027 dentro del Parque Nacional Lanín. De confirmarse el éxito en las tasas de germinación y radicación de las plántulas, los especialistas señalan que el modelo de siembra con drones y semillas nativas tratadas podrá replicarse en otras áreas degradadas por incendios forestales a lo largo de la Patagonia argentina.