El manejo del crecimiento del manzano fue el eje de un ensayo realizado por investigadores de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) y la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) en Contralmirante Cordero, Río Negro. Según publicó LM Neuquén, el estudio evaluó Prohexadiona-Ca (Pro-Ca) en manzanos de la variedad Cripp’s Pink durante la temporada 2018/2019 para moderar el vigor vegetativo y mejorar atributos de calidad de la fruta.
La Pro-Ca actúa sobre la biosíntesis de las giberelinas, hormonas vegetales que intervienen en el crecimiento. Al inhibir etapas de esa ruta metabólica, el regulador puede reducir la extensión de los brotes y modificar el equilibrio entre desarrollo vegetativo y producción de frutos. El ensayo corresponde a 2018/2019 y no debe presentarse como una investigación realizada en 2026.
La experiencia se desarrolló en un monte comercial sobre árboles de 15 años, injertados sobre portainjerto MM4 y conducidos en eje central. La distancia de plantación era de cuatro metros entre filas y 1,5 metros entre plantas.
Los investigadores compararon cinco tratamientos: plantas sin aplicación como control; una aplicación de 125 mg/l; dos aplicaciones de 125 mg/l; una aplicación de 250 mg/l; y tres aplicaciones de 125 mg/l. La primera aplicación se realizó a caída de pétalos y, cuando correspondía, las siguientes se efectuaron con intervalos de 12 a 15 días.
Los resultados indicaron que los tratamientos con Pro-Ca redujeron el crecimiento vegetativo respecto de las plantas sin tratamiento. El efecto más marcado se registró con tres aplicaciones de 125 mg/l, que disminuyeron significativamente el peso total de los brotes podados durante el invierno.
La respuesta no consistió en una reducción del número de brotes, sino en una modificación de su longitud. En las plantas tratadas aumentó la proporción de brotes de entre 0 y 40 centímetros y disminuyó la proporción de los que medían entre 40 y 80 centímetros.
El tratamiento con tres aplicaciones de 125 mg/l produjo un aumento del tamaño de las manzanas frente al control. Además, todos los tratamientos con Pro-Ca registraron una mayor cobertura de color rojo grado 3, un atributo asociado con la calidad comercial de la fruta fresca.
El estudio no detectó cambios negativos en los principales indicadores de madurez evaluados. La reducción del crecimiento vegetativo no estuvo acompañada por alteraciones desfavorables en firmeza de pulpa, sólidos solubles, acidez málica y nivel de almidón, de acuerdo con la información publicada.
La evidencia corresponde a la variedad Cripp’s Pink y a las condiciones del establecimiento donde se hizo la prueba. Los resultados aportan información técnica para evaluar el uso de Pro-Ca, pero no bastan para afirmar que la misma respuesta se repetirá en todas las variedades o condiciones productivas. El trabajo de la UNCo y la UNRN suma datos regionales para el manejo del vigor y la calidad de la fruta.