Ambiente Sustentable / Manejo de Bosques

Restauración de bosques: el desafío global hacia 2030

La FAO advierte que se necesitan restaurar 470 millones de hectáreas para alcanzar las metas forestales de 2030 y propone ampliar el financiamiento y las acciones en territorio

Restauración de bosques: el desafío global hacia 2030
miércoles 28 de octubre de 2026 - 22:00

La restauración de bosques y paisajes forestales enfrenta un desafío de escala mundial: se necesitan recuperar 470 millones de hectáreas para contribuir al cumplimiento de las metas forestales fijadas para 2030. Así lo advierte la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en su informe El estado de los bosques del mundo 2026, que plantea ampliar las inversiones, fortalecer las políticas públicas y promover iniciativas que integren la recuperación ambiental con la producción y los medios de vida de las comunidades.

El documento estima que 1.560 millones de hectáreas de tierras están degradadas en el mundo, de las cuales alrededor de 460 millones corresponden a tierras forestales. Frente a esta situación, la FAO propone considerar la restauración no solo como una respuesta a la pérdida de biodiversidad y al cambio climático, sino también como una estrategia para fortalecer los sistemas agroalimentarios y el desarrollo rural.

La dimensión de la degradación forestal

Los bosques cumplen funciones esenciales para la regulación climática, la conservación de la biodiversidad y el sostenimiento de numerosas actividades económicas. Según la FAO, cubren aproximadamente 4.140 millones de hectáreas, equivalentes al 32% de la superficie terrestre, almacenan unas 714 gigatoneladas de carbono y albergan hasta el 80% de la biodiversidad terrestre mundial.

Además, los bosques y los árboles contribuyen a la seguridad alimentaria y a los medios de vida de casi un tercio de la población mundial.

Sin embargo, la degradación de los ecosistemas y los cambios en el uso del suelo comprometen esos beneficios. La FAO estima que entre 1990 y 2025 se perdieron 489 millones de hectáreas de bosques por deforestación. A esto se suman los incendios: alrededor de 127 millones de hectáreas forestales resultan afectadas por el fuego cada año, mientras que las plagas, las enfermedades y los fenómenos meteorológicos extremos generan daños adicionales.

Estas presiones muestran la necesidad de combinar la protección de los bosques existentes con la recuperación de los territorios degradados.

Restaurar también puede generar valor económico

La restauración forestal puede producir beneficios que exceden la recuperación de la cobertura vegetal. Cuando se planifica y ejecuta adecuadamente, contribuye a mejorar los suelos, regular el agua, conservar hábitats y fortalecer la resiliencia de las actividades productivas.

El informe de la FAO señala que, bajo condiciones favorables, las inversiones en restauración pueden generar beneficios estimados de hasta USD 30 por cada dólar invertido. Se trata de un potencial económico que depende de las características de cada territorio, del diseño de las intervenciones y de la capacidad para sostener sus resultados a largo plazo.

Las iniciativas también pueden generar empleo, impulsar actividades rurales y recuperar sistemas productivos afectados por la degradación. Para ello, es necesario evaluar los costos, los beneficios ambientales y sociales, los plazos de recuperación y las necesidades de mantenimiento.

La organización advierte que postergar las acciones puede incrementar los costos futuros y profundizar las desigualdades en las comunidades que dependen directamente de los recursos naturales.

Los avances todavía no alcanzan

La restauración ya forma parte de distintos compromisos internacionales, aunque el ritmo de implementación continúa siendo insuficiente frente a la magnitud del problema.

La Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales 2025 informó que casi 44 millones de hectáreas de bosques se encuentran en proceso de restauración. Por otra parte, los reportes vinculados con la Meta 2 del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal registran más de 206 millones de hectáreas de ecosistemas terrestres en proceso de restauración.

Estas cifras corresponden a indicadores y alcances diferentes, por lo que no deben interpretarse como superficies directamente equivalentes ni sumarse automáticamente.

La brecha entre las iniciativas en marcha y las necesidades identificadas refuerza el llamado de la FAO a acelerar las acciones y mejorar su calidad. No se trata únicamente de contabilizar hectáreas intervenidas, sino de asegurar que la recuperación tenga resultados ambientales y sociales duraderos.

Cuatro caminos para ampliar la restauración

El informe identifica cuatro líneas de acción que pueden contribuir a llevar los compromisos a una escala mayor.

1. Poner a las personas en el centro. Las comunidades locales y los pueblos indígenas deben participar en la planificación y las decisiones, con reconocimiento de sus derechos, conocimientos y necesidades. Su involucramiento resulta importante para sostener los proyectos y evitar conflictos sobre el uso del territorio.

2. Trabajar a escala de paisaje. La restauración debe considerar las relaciones entre bosques, áreas agrícolas, cursos de agua y otros ecosistemas. Esta perspectiva permite compatibilizar la conservación, la producción y los medios de vida, de acuerdo con las condiciones de cada región.

3. Movilizar financiamiento y modelos de negocio. La recuperación de los ecosistemas requiere recursos sostenidos, tanto públicos como privados. Para atraer inversiones es necesario desarrollar mecanismos financieros adecuados, evaluar resultados y contemplar los plazos prolongados que demandan muchas intervenciones forestales.

4. Fortalecer políticas e instituciones. Los marcos normativos, las instituciones y la coordinación entre sectores deben facilitar la continuidad de los proyectos y evitar contradicciones entre los objetivos de conservación y las decisiones sobre el uso del suelo.

Estas vías se complementan entre sí. La disponibilidad de financiamiento, por ejemplo, difícilmente alcance resultados duraderos sin planificación territorial, participación social y reglas claras.

El horizonte de 2030

El informe plantea que los años que restan hasta 2030 serán decisivos para convertir los compromisos internacionales en resultados concretos. Para la FAO, la prioridad es ampliar las iniciativas de restauración con respaldo científico, participación de las personas y políticas coherentes.

El organismo también subraya la relación entre la recuperación de los bosques y la seguridad alimentaria. Los ecosistemas forestales interactúan con ríos, humedales, llanuras aluviales y áreas productivas que sostienen actividades económicas y comunidades enteras. Por eso, la restauración debe contemplar esas conexiones y evitar intervenciones aisladas que no respondan a la dinámica del paisaje.

El desafío global consiste en avanzar hacia una recuperación ambiental que sea viable en términos económicos, socialmente inclusiva y sostenible en el tiempo. Para alcanzar ese objetivo, la FAO considera necesario pasar de los compromisos generales a una ejecución de mayor escala, con financiamiento adecuado y mecanismos que permitan evaluar los resultados.

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