El Gobierno argentino proyecta una mejora gradual de la actividad económica que podría hacerse más visible durante el primer trimestre de 2027. Así lo afirmó el secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne, durante un encuentro empresarial organizado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham), donde destacó el impacto esperado de las inversiones, la recuperación de la construcción y las oportunidades de expansión comercial con mercados internacionales.
Según informó El Economista, el funcionario sostuvo que la economía presenta señales de mejora mensual, aunque reconoció que sus efectos todavía necesitan tiempo para trasladarse de manera más amplia a los distintos sectores productivos.
"El nivel de actividad mes a mes viene un poco mejor", afirmó Lavigne durante su exposición.
El secretario explicó que uno de los factores que podrían impulsar la recuperación es el avance de las inversiones vinculadas con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), especialmente por su capacidad para movilizar proyectos de infraestructura y construcción.
De acuerdo con su análisis, la construcción comienza a mostrar una evolución favorable después de un período de menor actividad. El sector tiene una participación relevante en la demanda industrial, por lo que su recuperación podría generar efectos positivos sobre otras actividades económicas.

Lavigne también destacó una mejora del salario real durante los últimos cuatro o cinco meses, un indicador que, según su evaluación, puede contribuir a fortalecer progresivamente el consumo y la demanda interna.
"Para que se sienta (esa mejora) se necesita tiempo: creo que para el primer trimestre (del año próximo) se va a sentir un poco más", señaló.
Las declaraciones se producen en un contexto en el que distintos indicadores todavía muestran dificultades para consolidar una recuperación sostenida. Sin embargo, el funcionario expresó expectativas favorables para el próximo ejercicio, apoyadas en la llegada de inversiones y la expansión de las exportaciones.
El Gobierno considera que el crecimiento de los sectores productivos y la apertura de nuevos mercados serán fundamentales para mejorar la actividad económica.
Durante su intervención, Lavigne también abordó los desafíos de competitividad que enfrentan las empresas argentinas, particularmente por el nivel de los costos de producción medidos en dólares.
El secretario reconoció que existen dificultades estructurales, aunque sostuvo que su impacto varía según las características de cada industria y su capacidad para competir en los mercados internacionales.

Como ejemplos mencionó el desempeño exportador de Toyota, la comercialización internacional de carne argentina y la presencia de empresas industriales como Basso y Crucianelli en distintos destinos del exterior.
Estos casos, según su interpretación, muestran que determinadas actividades mantienen condiciones para competir internacionalmente y ampliar su participación comercial.
La estrategia oficial también contempla avanzar en nuevos acuerdos internacionales para diversificar los destinos de exportación y fortalecer las oportunidades de inversión.
Lavigne explicó que Argentina participa, a través del Mercosur, en negociaciones comerciales con Japón y mantiene interés en profundizar la cooperación económica con Vietnam y Corea.
Además, señaló que el Gobierno busca avanzar en una eventual incorporación a la Alianza Transpacífico, integrada por economías como México, Japón, Australia y Nueva Zelanda.
El objetivo es ampliar las posibilidades de acceso a mercados internacionales y generar nuevas condiciones comerciales para los productos argentinos.
Uno de los principales ejes de esta política es el fortalecimiento de la relación económica con Estados Unidos, considerado por el funcionario un socio estratégico para el desarrollo de las exportaciones.
El Gobierno busca completar el proceso de aprobación y ratificación del Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos (ARTI), firmado entre ambos países y todavía pendiente de los pasos legislativos correspondientes.
Lavigne destacó que las condiciones arancelarias contempladas en el entendimiento podrían mejorar la competitividad de determinados productos argentinos frente a otros proveedores internacionales.
Durante el encuentro, Joel Reynoso, consejero comercial de la Embajada de Estados Unidos, también destacó las oportunidades de inversión que presenta Argentina en sectores como energía, minería, agricultura y tecnología.
El funcionario estadounidense valoró las iniciativas orientadas a fortalecer el marco regulatorio y mejorar las condiciones para el desarrollo de proyectos privados.
Estados Unidos mantiene una presencia significativa en la economía argentina, con más de 300 empresas que desarrollan actividades en el país.
De acuerdo con los datos del Banco Central citados durante la conferencia, el stock de inversión estadounidense alcanzó los US$31.882 millones, lo que posiciona a ese país como el principal inversor extranjero en Argentina.
El acuerdo comercial bilateral contempla modificaciones arancelarias que podrían beneficiar a diferentes sectores productivos.
Entre las medidas anunciadas se encuentra la posibilidad de eliminar aranceles estadounidenses sobre determinados productos argentinos, incluidos recursos naturales, minerales críticos, químicos, vinos, frutas y yerba mate.
En paralelo, Argentina otorgaría arancel cero a más de 220 productos provenientes de Estados Unidos, de acuerdo con los términos expuestos durante el encuentro.
La relación comercial con Brasil también continuará siendo una prioridad para Argentina, independientemente de las diferencias políticas entre ambos gobiernos.
Lavigne recordó que el país vecino representa el principal socio comercial argentino y uno de los destinos más importantes para la industria automotriz nacional.
Además, destacó las oportunidades de expansión vinculadas con las exportaciones de gas y urea, productos que podrían adquirir mayor relevancia en el intercambio bilateral.
El funcionario sostuvo que la complementariedad entre ambas economías permitirá mantener el trabajo conjunto en materia comercial y productiva.

Por su parte, Alejandro Díaz, CEO de AmCham Argentina, destacó la dimensión estratégica que adquirió la relación bilateral con Estados Unidos y las oportunidades que podrían surgir para las empresas de ambos países.
Las perspectivas oficiales para 2027 combinan una recuperación gradual de la actividad, mayores inversiones productivas y una estrategia de apertura comercial.
Aunque la consolidación de estas expectativas dependerá de la evolución de los indicadores económicos, el Gobierno considera que el avance de los proyectos de inversión y la ampliación de mercados externos podrían contribuir a generar un escenario de mayor dinamismo para las empresas argentinas.