La industria molinera argentina ratificó a Diego Cifarelli como presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) para un octavo mandato consecutivo. La reelección se resolvió por unanimidad durante la 72.ª Asamblea General Ordinaria de la entidad, realizada antes de la publicación de TN Campo del 28 de octubre de 2026.
La FAIM representa a empresas responsables de más del 96% de la oferta de harina de trigo destinada al mercado interno y a los mercados de exportación, según la información publicada. La continuidad de Cifarelli se produce en un contexto en el que el sector busca aumentar la industrialización del trigo, mejorar la eficiencia de las plantas y ampliar la presencia de la harina argentina en el comercio internacional.
Entre los ejes prioritarios de la nueva etapa, la federación destacó la necesidad de fortalecer las exportaciones y aprovechar la capacidad instalada de los molinos. Durante la asamblea, Cifarelli sostuvo que la inserción internacional debe convertirse en un objetivo central de la molinería argentina.
La entidad considera que un mayor volumen exportado puede generar divisas, empleo calificado y un uso más intenso de las instalaciones industriales. La nota fuente señaló que las plantas registran un porcentaje importante de capacidad ociosa, aunque no incluyó un porcentaje nacional preciso para ese indicador.
La agenda sectorial también incluye la industrialización integral del trigo y la mejora de la eficiencia en los distintos eslabones de la cadena. La FAIM planteó que las buenas prácticas productivas, comerciales y ambientales deben formar parte de la estrategia para sostener la competitividad.
Otro de los objetivos anunciados es continuar las acciones contra la evasión fiscal y el contrabando. La federación considera que reducir la informalidad es necesario para limitar la competencia desleal y asegurar condiciones comerciales más equitativas entre las plantas procesadoras.
En materia tributaria, la entidad pidió avanzar hacia una reforma que contemple los tres niveles del Estado: nacional, provincial y municipal. Según el diagnóstico expresado por sus representantes, la superposición de impuestos y las tasas que no tienen una contraprestación directa de servicios elevan los costos y afectan la competitividad de la cadena del trigo.
La conducción de la FAIM también valoró medidas del Gobierno nacional orientadas a estabilizar variables macroeconómicas, simplificar trámites, reducir controles y restricciones al comercio exterior y establecer un cronograma para la baja de las retenciones al trigo. La valoración de estas medidas fue atribuida a la entidad y no implica que los reclamos tributarios pendientes estén resueltos.
Con la reelección de Cifarelli, la organización ratificó una agenda que combina la defensa del mercado interno con una mayor orientación exportadora. El avance de esos objetivos dependerá de las condiciones de acceso a mercados, la evolución de los costos industriales, el esquema tributario y la capacidad de los molinos para convertir capacidad disponible en producción y ventas.