La evacuación de ganado en Formosa comenzó a organizarse ante la crecida del río Paraguay, que amenaza áreas ganaderas del norte provincial. La medida se suma a los operativos desplegados en el Litoral, donde se trasladaron 147.500 bovinos y bubalinos durante los dos meses anteriores al 29 de octubre de 2026, según los registros del Senasa citados por Bichos de Campo el 29 de octubre de 2026.
Los operativos en Formosa se concentran en Banco Payaguá, General Mansilla y Colonia Cano. La crecida del Paraguay está vinculada al llamado “efecto remanso” provocado por el alto caudal del río Paraná, que dificulta el escurrimiento aguas arriba. Las autoridades formoseñas describieron el manejo de la emergencia como preventivo y señalaron que, de acuerdo con su evaluación, la situación provincial todavía no alcanzaba la magnitud observada en otras zonas del Litoral.
El volumen de animales trasladados en la región comprende bovinos y bubalinos provenientes de áreas afectadas de Chaco, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y el Delta bonaerense. La fuente informó que los movimientos de hacienda registrados por el Senasa se habían duplicado frente al mismo período del año anterior y que podían aumentar según la evolución de las condiciones hídricas.
La evacuación requiere coordinar la disponibilidad de campos altos, el transporte y los trámites sanitarios. Entre los requisitos mencionados figuran la emisión del Documento de Tránsito electrónico (DT-e) y la inscripción en el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (Renspa). La organización anticipada puede reducir demoras cuando aumenta el riesgo de que el agua alcance los establecimientos.
Después del traslado, el organismo recomienda asegurar agua de bebida, revisar las pezuñas y mantener actualizado el plan sanitario. Entre los riesgos sanitarios mencionados figuran leptospirosis y pietín, además de anaplasmosis y babesiosis, enfermedades asociadas, entre otros factores, al aumento de garrapatas.
El traslado a potreros desconocidos también puede exponer al ganado a plantas tóxicas, como el mío-mío (Baccharis coridifolia). El Senasa recomienda revisar los lotes antes de liberar la hacienda, evitar áreas con presencia de esas especies, ofrecer forraje y agua al llegar y observar a los animales durante los primeros días.
Ante signos anormales, entre ellos temblores, babeo o decaimiento, la recomendación es comunicarse de inmediato con un veterinario o con el Senasa. Estas medidas apuntan a evitar que una emergencia hídrica derive en pérdidas de animales o en problemas sanitarios posteriores.
El operativo de Formosa se desarrolla en un escenario regional marcado por la crecida del Paraná y sus efectos sobre otros cursos de agua. La evolución de los niveles, la disponibilidad de campos altos y la capacidad de mover la hacienda con anticipación serán determinantes para reducir el impacto sobre los establecimientos ganaderos. La información publicada no permite afirmar que todos los animales de las zonas amenazadas ya hayan sido evacuados.