Gastón Irigoyen, CEO y cofundador de Pomelo, anunció una nueva etapa de expansión internacional de la fintech argentina, que busca ampliar su alcance a 150 países mediante una tarjeta global y soluciones de pagos basadas en dólares digitales. La compañía, especializada en infraestructura financiera, ya opera en ocho mercados latinoamericanos, cuenta con 150 clientes y acumuló inversiones por US$160 millones, recursos que respaldan su estrategia de crecimiento tecnológico y comercial.
Según informó Ámbito, el ejecutivo explicó que Pomelo atraviesa una nueva etapa empresarial, orientada a ampliar su presencia internacional y diversificar sus soluciones más allá de las tarjetas tradicionales.
La compañía inició sus operaciones con el objetivo de modernizar la infraestructura de pagos en América Latina y desarrollar herramientas que permitan a bancos, empresas y plataformas financieras ofrecer servicios digitales.
Actualmente, Pomelo cuenta con aproximadamente 300 trabajadores y presta servicios a 150 clientes, entre ellos entidades financieras como BBVA, Santander, Bancolombia y BCI, además de empresas tecnológicas y plataformas vinculadas con activos digitales.
Durante sus primeros años, la fintech concentró sus esfuerzos en construir una infraestructura regional que permitiera procesar pagos y acompañar la expansión de sus clientes en distintos mercados.
El crecimiento de la compañía estuvo respaldado por cuatro rondas de inversión que totalizaron US$160 millones, con participación de inversores latinoamericanos e internacionales.
La última operación, concretada en diciembre del año anterior, permitió captar US$55 millones y fortalecer los planes de expansión.
Irigoyen explicó que esta nueva etapa busca ampliar el alcance geográfico del negocio y desarrollar alternativas complementarias a los medios de pago tradicionales.
Uno de los principales avances es Global Card, una solución que permite emitir tarjetas denominadas en dólares o stablecoins para usuarios de 150 países.
El producto está orientado a empresas que necesitan ofrecer medios de pago internacionales sin desarrollar una infraestructura independiente en cada mercado.
De esta manera, una compañía puede emitir tarjetas desde una jurisdicción y distribuirlas entre usuarios ubicados en diferentes países.
La iniciativa abre oportunidades para plataformas de servicios internacionales, empresas tecnológicas y organizaciones que realizan pagos a trabajadores independientes distribuidos en distintas regiones.
La expansión hacia 150 países representa el alcance comercial y operativo del producto, no la apertura de oficinas físicas en todos esos mercados.

El segundo eje de crecimiento está relacionado con la incorporación de nuevos sistemas de transferencias y pagos digitales.
Pomelo busca integrar las tarjetas con las stablecoins y los pagos instantáneos entre cuentas, conocidos internacionalmente como real time payments.
Estos sistemas ya tienen presencia en distintos mercados latinoamericanos mediante herramientas como Pix en Brasil, Bre-B en Colombia, Transferencias 3.0 en Argentina y SPEI en México.
La estrategia consiste en desarrollar una infraestructura que permita a las empresas utilizar diferentes medios de pago dentro de una misma solución tecnológica.
Las stablecoins ocupan un lugar central en esta transformación porque permiten realizar determinadas operaciones internacionales con mayor flexibilidad horaria.
Irigoyen destacó que su utilización puede facilitar las liquidaciones entre empresas y proveedores de servicios financieros, especialmente en transacciones que atraviesan fronteras.
A diferencia de algunos mecanismos bancarios tradicionales, estas herramientas pueden operar durante fines de semana y feriados.
El ejecutivo señaló que la incorporación de dólares digitales en determinados procesos de liquidación puede reducir las necesidades de capital inmovilizado y mejorar la disponibilidad de fondos para las empresas.
La integración de stablecoins también abre oportunidades para agilizar pagos internacionales y desarrollar servicios financieros más eficientes.
Otro de los aspectos destacados por Irigoyen fue la evolución de los hábitos financieros a nivel mundial.
El CEO de Pomelo considera que los usuarios avanzarán hacia un modelo en el que combinarán cuentas en moneda local con productos denominados en dólares.
Esta tendencia responde a la necesidad de realizar pagos cotidianos dentro de cada país y, al mismo tiempo, contar con alternativas para operaciones internacionales.
El empresario proyecta que el uso simultáneo de monedas locales y dólares digitales tendrá una presencia creciente en los servicios financieros globales.
En ese escenario, las tarjetas internacionales y las cuentas digitales podrían facilitar operaciones vinculadas con viajes, comercio electrónico y contratación de servicios en otros países.
Irigoyen también destacó las capacidades del ecosistema financiero argentino y su experiencia en el desarrollo de herramientas digitales.
Según su análisis, Argentina cuenta con ventajas tecnológicas vinculadas con las transferencias inmediatas, los pagos mediante códigos QR y la utilización de alias bancarios.
El ejecutivo valoró la capacidad de innovación del sistema financiero argentino y el conocimiento desarrollado por sus profesionales.
Consideró que la experiencia local en medios de pago representa una fortaleza para las empresas tecnológicas que buscan competir en mercados internacionales.
También señaló que existen oportunidades para avanzar en regulaciones vinculadas con las stablecoins y promover una mayor competencia entre los distintos participantes del sistema financiero.
Para Pomelo, el desafío será aprovechar esas capacidades y consolidar una infraestructura que conecte diferentes mercados, monedas y sistemas de pago.
Con operaciones en ocho países, 150 clientes y US$160 millones de inversión acumulada, la fintech argentina busca fortalecer su posicionamiento internacional mediante tecnología financiera.
La expansión de Global Card y el desarrollo de soluciones basadas en stablecoins y transferencias instantáneas forman parte de una estrategia que apunta a acompañar la transformación de los pagos digitales.
El crecimiento de Pomelo refleja las oportunidades que tienen las empresas tecnológicas argentinas para desarrollar productos financieros con alcance internacional y participar en un mercado cada vez más integrado.