La siembra de soja de la campaña 2026/27 comenzó en la Argentina y ya alcanza el 2,3% de las 17 millones de hectáreas previstas para el ciclo. El avance representa un adelanto interanual de 1,3%, según el Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, citado por TN en su informe del 29 de octubre.
El reporte describe un inicio dispar entre regiones. Aunque la humedad del suelo resulta adecuada en buena parte del área agrícola, las bajas temperaturas en el sur de Córdoba y en el centro y norte bonaerense, junto con los excesos hídricos en el centro-este de Entre Ríos, demoraron el comienzo de las tareas.
Los mayores progresos se registraron en el Núcleo Sur y en el Norte de La Pampa-Oeste de Buenos Aires. En esas zonas, los primeros lotes implantados ya llegaron a emergencia, de acuerdo con el relevamiento de la entidad bursátil.
La evolución inicial de la soja convive con condiciones ambientales que no son homogéneas. El informe señala que las temperaturas bajas y la escasa radiación solar ralentizan el crecimiento en los lotes implantados y generan emergencias desparejas, además de plantas amarillentas en distintas regiones. Pese a esas dificultades, la condición general del cultivo se ubicó entre normal y buena, con algunos sectores calificados como excelentes.
El PAS también relevó el progreso de la campaña gruesa y el estado de los cultivos de invierno. En maíz con destino a grano comercial 2026/27, la siembra llegó al 47,3% del área prevista. El avance intersemanal fue de 7,5% y se ubicó 12,3% por encima del registro de la campaña anterior. La Bolsa vinculó parte de esa diferencia con una mayor superficie destinada a planteos tempranos.
En los lotes de maíz ya implantados, los estadios van desde emergencia hasta V4, con algunos cuadros más adelantados. La condición se mantiene entre normal y buena, aunque las bajas temperaturas y la radiación limitada demoran el desarrollo. El reporte también advirtió una presión elevada de cogollero en sectores del NEA y el Litoral, donde se realizan controles.
En girasol, la implantación cubrió el 58,7% de las 3,1 millones de hectáreas proyectadas, luego de un avance intersemanal de 8,4 puntos. El progreso supera en 7,5 puntos el promedio de las últimas cinco campañas. El 76,2% del área en pie presenta una condición hídrica adecuada u óptima, aunque los excesos de agua en el sur agrícola generan demoras de entre 15% y 20% respecto del ritmo promedio de los últimos cinco ciclos.
El informe identificó daños por aves en sectores de Santa Fe y Córdoba, con casos que requirieron resiembras. En cuanto al desarrollo, el 38% del girasol del NEA ya transita desde floración en adelante, mientras que en el centro y sur del área agrícola predominan los estadios de emergencia y expansión de hojas.
La cosecha de trigo alcanzó el 6,7% del área apta a nivel nacional, con un progreso intersemanal de 5,4 puntos concentrado en el norte del país. El NOA registra una demora interanual del 30% y el NEA, del 13%, principalmente por las lluvias que interrumpieron las labores. En el conjunto nacional, el retraso frente al ciclo previo es de 1,7%.
Los rindes promedio informados fueron de 16,2 quintales por hectárea en el NOA y 24,4 quintales en el NEA, valores que superan en más de 75% los promedios de los últimos cinco ciclos. Además, el 59% del área que permanece en pie todavía se encuentra en etapas previas al llenado, en su mayor parte con una oferta hídrica adecuada u óptima.
En cebada, el 91% del área nacional presenta una condición de cultivo normal o buena y el 94% cuenta con humedad adecuada u óptima. Las bajas temperaturas ralentizaron el desarrollo, aunque el 43% de la superficie ya ingresó en el período de definición del rendimiento. En el Norte de La Pampa-Oeste de Buenos Aires, con la mitad de los lotes espigados, la estimación es de 35 quintales por hectárea; en el centro bonaerense, de 55. Para el sudoeste de Buenos Aires-sur de La Pampa se esperan 40 quintales y para el sudeste bonaerense, 58. La humedad elevada y la escasa radiación favorecen enfermedades foliares y sostienen las aplicaciones de fungicidas.