El sistema financiero argentino tiene un amplio potencial para expandir el crédito, fortalecer el mercado de capitales y acompañar nuevas inversiones productivas. Así lo señalaron Facundo Gómez Minujin, de J.P. Morgan; Matías Peralta, de Grupo ST; y Diego Rivas, CEO de Galicia, durante el Forbes Reinventando Argentina Summit, realizado en Argentina. Según informó Forbes, los ejecutivos coincidieron en que la estabilidad macroeconómica, la previsibilidad jurídica y el desarrollo de instrumentos financieros de largo plazo serán fundamentales para impulsar el crecimiento económico.
Uno de los principales datos del encuentro fue la evolución del financiamiento bancario. Rivas explicó que el crédito pasó de representar el 4% al 12% del Producto Bruto Interno (PBI) durante los últimos cuatro años, aunque su expansión real mostró una desaceleración reciente.
El ejecutivo destacó que el sistema todavía cuenta con un margen considerable para desarrollarse. En comparación con otros países de la región, Argentina podría alcanzar niveles de financiamiento cercanos al 50% del PBI, lo que implicaría multiplicar varias veces su volumen actual.

Para avanzar en esa dirección, los bancos deberán complementar sus recursos con un mercado de capitales más profundo, capaz de movilizar el ahorro hacia empresas y proyectos de inversión.
La confianza de los inversores y la continuidad de las reglas económicas fueron otros de los ejes centrales del debate. Gómez Minujin sostuvo que la construcción de un mercado financiero sólido requiere previsibilidad y tiempo, especialmente para atraer recursos destinados a proyectos de largo plazo.
Según informó Forbes, el representante de J.P. Morgan valoró el equilibrio fiscal y las políticas orientadas a reducir la inflación como factores que pueden contribuir a mejorar las condiciones de inversión. También destacó la importancia de respetar los contratos para fortalecer la credibilidad del país.
En la misma línea, Peralta consideró que la estabilidad macroeconómica y la seguridad jurídica representan condiciones esenciales para el desarrollo financiero, aunque remarcó que las entidades también deben participar activamente en la creación de soluciones adaptadas a las necesidades empresariales.
El director ejecutivo de Grupo ST señaló que Argentina atraviesa una transformación de su estructura productiva, con actividades que presentan diferentes niveles de recuperación y oportunidades de crecimiento.
En ese escenario, el financiamiento puede convertirse en una herramienta estratégica para acompañar a las compañías que buscan ampliar su capacidad productiva, incorporar tecnología y desarrollar nuevos mercados.


Otro aspecto destacado fue el cambio en las decisiones de los ahorristas argentinos. Rivas explicó que durante los últimos años aumentó la cantidad de clientes que depositan dólares en los bancos y comenzaron a utilizar instrumentos financieros más sofisticados.
Entre esas alternativas aparecen las obligaciones negociables emitidas por empresas, que permiten canalizar recursos privados hacia proyectos corporativos.
Esta evolución también abre oportunidades para la banca privada, que puede ampliar su oferta de inversiones y conectar el ahorro con las necesidades de financiamiento del sector productivo.
Para las pequeñas y medianas empresas, contar con mayor disponibilidad de crédito y mejores condiciones de financiamiento resulta especialmente importante. Los ejecutivos coincidieron en que la previsibilidad económica puede contribuir a reducir los costos financieros y facilitar proyectos que necesitan plazos de recuperación más extensos.

La discusión también incluyó las oportunidades de inversión vinculadas con la energía, la minería y la agroindustria, tres sectores que presentan ventajas competitivas y potencial para incrementar las exportaciones argentinas.
Peralta destacó que estas actividades pueden impulsar una nueva etapa de desarrollo productivo, aunque consideró necesario acompañar la transición económica y la adaptación de las capacidades laborales.
Por su parte, Rivas subrayó la importancia de fortalecer la infraestructura y destacó el papel del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como instrumento para ofrecer previsibilidad a los proyectos de gran escala.
Según explicó, uno de los principales atractivos del régimen es la posibilidad de establecer condiciones jurídicas estables durante el período de inversión, un factor relevante para las empresas que comprometen capital durante varios años.
Los participantes también reconocieron que el proceso de transformación económica presenta desafíos en el consumo, los ingresos y la actividad de distintos sectores. Sin embargo, coincidieron en que el desarrollo financiero puede contribuir a ampliar las oportunidades de crecimiento.

En ese contexto, la expansión del crédito, el fortalecimiento del mercado de capitales y la movilización del ahorro privado aparecen como herramientas centrales para financiar inversiones, impulsar la competitividad y consolidar el desarrollo productivo de Argentina.