Enfermedades en frutales del Alto Valle: alerta por lluvias

Especialistas de la Universidad Nacional del Comahue advierten sobre riesgos de sarna, Botrytis y bacteriosis en perales y frutales de carozo

Enfermedades en frutales del Alto Valle: alerta por lluvias
domingo 01 de noviembre de 2026 - 21:00

Las enfermedades en frutales del Alto Valle requieren mayor vigilancia sanitaria durante la primavera de 2026, debido a la combinación de humedad, lluvias persistentes y temperaturas frescas. Especialistas de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) advirtieron que esas condiciones pueden favorecer patologías fúngicas y bacterianas en plantaciones de peras, cerezas y ciruelas. Según publicó TN Campo, la recomendación técnica es reforzar el monitoreo de las chacras y planificar medidas preventivas de acuerdo con el riesgo de cada establecimiento.

Sarna del peral: el riesgo depende de cada chacra

Una de las principales preocupaciones es la sarna del peral, enfermedad que puede avanzar con rapidez cuando encuentra condiciones ambientales favorables. La investigadora independiente del CONICET y profesora adjunta de Fitopatología de la UNCo, María Cristina Sosa, explicó que la humedad y las temperaturas frescas pueden favorecer la proliferación de patógenos y elevar la incidencia de enfermedades.

La especialista recordó que episodios registrados aproximadamente una década atrás generaron pérdidas comerciales y promovieron nuevas líneas de investigación en la Facultad de Ciencias Agrarias. Los trabajos buscaron comprender el comportamiento del patógeno y las fuentes de inóculo que pueden originar infecciones, incluso después de períodos secos en los que la enfermedad no se había manifestado.

Los estudios de la UNCo identificaron variables que inciden en el riesgo sanitario. Entre ellas se encuentran la cantidad de horas durante las cuales las hojas permanecen mojadas, la temperatura y la presencia previa del patógeno en cada establecimiento. Por ese motivo, la amenaza no es homogénea en todo el Alto Valle y requiere observaciones específicas en cada monte frutal.

En cuanto a la susceptibilidad varietal, el cultivar William’s aparece como el más sensible a la sarna. También pueden verse afectados Packham’s Triumph y Beurre d’Anjou. La fuente técnica destaca, además, la presencia de conidios adaptados a temperaturas bajas y la detección de infecciones tardías en fruta durante noviembre y diciembre, así como en la etapa de precosecha.

Botrytis y bacteriosis: otros focos de atención

La vigilancia no se limita a la sarna. Los equipos de investigación también señalaron la importancia de las podredumbres causadas por Botrytis, vinculadas con infecciones latentes que pueden originarse durante la caída de pétalos y el cuaje de los frutos.

Estas infecciones pueden traducirse en pérdidas económicas durante la poscosecha. La fuente identifica como cultivares de pera afectados a Beurre d’Anjou, Beurre Bosc y Abate Fetel, además de cerezas y otros frutos. Por su carácter latente, el problema puede manifestarse durante la conservación y afectar la calidad comercial cuando la fruta ya fue cosechada.

En los frutales de carozo, las investigadoras observaron un incremento paulatino del cancro bacteriano en cerezo y de la mancha bacteriana en ciruelo. La primavera con condiciones predisponentes podría elevar la ocurrencia de infecciones y generar pérdidas de productividad, aunque la magnitud dependerá de la evolución sanitaria de los cultivos.

Monitoreo y prevención para reducir pérdidas

La recomendación de los especialistas es que las decisiones sanitarias se apoyen en información obtenida mediante el seguimiento permanente de las plantaciones. Registrar la evolución de cada chacra permite reconocer antecedentes, identificar sectores con mayor exposición y ajustar las estrategias de manejo.

Los tratamientos preventivos deben planificarse según el diagnóstico y las condiciones de cada lote. La aplicación indiscriminada de productos fitosanitarios puede favorecer la aparición de resistencias y generar dificultades para cumplir con las exigencias de los mercados. Por eso, la prevención requiere combinar monitoreo, registros y decisiones oportunas.

La Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCo remarca el valor de documentar lo ocurrido en cada temporada. Esa información permite construir antecedentes para anticipar riesgos y mejorar las decisiones en campañas posteriores. En el Alto Valle, la observación sistemática de hojas, frutos y montes será una herramienta central para proteger el rendimiento y la calidad comercial.

El escenario descripto por los especialistas es de riesgo sanitario potencial, no de pérdidas generalizadas ya confirmadas. La evolución de las lluvias, las temperaturas y la presencia de inóculo en cada establecimiento determinarán el desarrollo de las enfermedades durante el ciclo.

 

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