La detección de micotoxinas en alimentos para aves es el objetivo de una metodología desarrollada por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) en su Laboratorio Animal. El organismo presentó el avance el 4 de noviembre de 2026: una técnica que también analiza huevos y busca fortalecer el control de la cadena avícola.
La técnica utiliza cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas en tándem (LC-MS/MS). Según informó el SENASA, el procedimiento permitirá reducir los tiempos de análisis frente a esquemas que requieren pruebas individuales o etapas adicionales de evaluación. El desarrollo todavía debe completar su validación analítica conforme a estándares internacionales antes de establecer formalmente su aptitud para los usos previstos.
La metodología permite analizar en una misma determinación once micotoxinas de interés para la inocuidad alimentaria. El listado incluye aflatoxinas B1, B2, G1 y G2; deoxinivalenol; fumonisinas B1 y B2; ocratoxina A; toxinas T-2 y HT-2; y zearalenona.
Estas sustancias son producidas por determinados hongos, entre ellos los de los géneros Aspergillus, Fusarium y Penicillium. Pueden desarrollarse en los cereales durante el cultivo, la cosecha o el almacenamiento. Cuando esos granos se utilizan como materias primas para elaborar alimentos balanceados destinados a aves ponedoras, pueden convertirse en una vía de exposición para los animales.
El interés sanitario no se limita a la alimentación de las aves. El proyecto contempla analizar tanto el alimento balanceado como los huevos, con el propósito de generar información sobre la posible presencia de estos contaminantes en dos puntos de la cadena agroalimentaria. La publicación oficial no informa resultados de muestras comerciales ni confirma la detección de micotoxinas en huevos destinados al consumo.
Uno de los aspectos señalados por el SENASA es la diferencia entre los marcos de referencia disponibles para ambas matrices. Para determinadas micotoxinas en alimentos balanceados existen valores de referencia establecidos por la Unión Europea. En cambio, la normativa europea y el Codex Alimentarius no fijan límites máximos específicos para estos contaminantes en la matriz huevo.
Esa ausencia de límites específicos plantea dificultades para evaluar el riesgo y diseñar estrategias de vigilancia basadas en datos analíticos. Por ese motivo, en los ensayos sobre huevos el equipo buscó alcanzar niveles de detección lo más bajos posible. Para el alimento balanceado, en tanto, los resultados se evaluaron en relación con los valores de referencia europeos disponibles.
La generación de datos en ambas matrices puede aportar información para caracterizar la situación, reconocer necesidades de monitoreo y ofrecer evidencia técnica para evaluar eventuales medidas de gestión del riesgo. El organismo presenta el desarrollo como una herramienta para ampliar sus capacidades analíticas y fortalecer el control oficial, no como un diagnóstico de contaminación generalizada.
Para desarrollar el procedimiento, el equipo trabajó sobre el tratamiento de las muestras, incluidas las etapas de extracción y purificación de los compuestos de interés. También realizó estudios preliminares de repetibilidad, linealidad y selectividad. De acuerdo con el SENASA, esos resultados mostraron condiciones iniciales favorables para avanzar hacia la validación.
La siguiente etapa consiste en completar esa validación de acuerdo con estándares internacionales. Para hacerlo, el proyecto solicitó los insumos y servicios de laboratorio necesarios. Esta instancia permitirá establecer formalmente el desempeño del método y determinar si resulta apto para incorporarse a las actividades analíticas correspondientes.
Hasta que ese proceso concluya, la metodología debe considerarse un desarrollo en etapa de validación y no un procedimiento cuya aptitud final ya haya sido acreditada. La distinción es relevante para interpretar su alcance: el avance consiste en haber desarrollado y evaluado preliminarmente una técnica simultánea para once micotoxinas, mientras que su incorporación definitiva a las tareas de control dependerá de los resultados de la validación.
El trabajo fue presentado en formato póster con el título “Desarrollo y verificación de un método de micotoxinas en alimento balanceado y huevo de gallina por LC-MS/MS”. La exposición tuvo lugar durante el IX Simposio Latinoamericano de Inocuidad Alimentaria y el VI Simposio Argentino de Inocuidad Alimentaria, realizados de manera simultánea en la sede de la Universidad Católica Argentina, en Puerto Madero, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Los encuentros reunieron a representantes de la comunidad científica, académica y de la industria para intercambiar experiencias sobre los desafíos de la inocuidad alimentaria. La participación del SENASA permitió compartir el desarrollo técnico y exponer cómo las capacidades de sus laboratorios pueden generar herramientas para la vigilancia de contaminantes en la producción de alimentos.
El avance se inscribe en una etapa preventiva de la cadena avícola: detectar y medir contaminantes en materias primas y productos derivados, producir información comparable y contar con herramientas analíticas para orientar los controles. Su alcance operativo dependerá de que se complete la validación prevista por el organismo.