La estimación de biomasa forrajera mediante imágenes satelitales y mediciones a campo avanza como una herramienta para mejorar las decisiones de manejo en establecimientos ganaderos. Investigadores del INTA Concepción del Uruguay y de otras instituciones trabajan en una metodología que combina información de Sentinel-2 con observaciones directas de la vegetación, con el objetivo de generar mapas de disponibilidad de pasto a escala predial. El desarrollo fue presentado por TodoAgro el 4 de noviembre de 2026.
El proyecto busca aportar información más frecuente y espacialmente detallada sobre la oferta de forraje, una variable central para planificar la carga animal, organizar los movimientos de hacienda y ajustar el aprovechamiento de los recursos disponibles. La propuesta no reemplaza el trabajo de campo: integra las mediciones directas con los datos que aportan los sensores remotos para ampliar la cobertura de las estimaciones.
La metodología fue evaluada en distintos ambientes. En pasturas templadas de la Unidad Integrada Balcarce se analizaron 68 índices espectrales, construidos a partir de imágenes satelitales y de registros correspondientes a 46 fechas de muestreo. En paralelo, se trabajó sobre pastizales naturales de la región del Río de la Plata, con 11 fechas de muestreo distribuidas en cinco sitios de Argentina y Uruguay.
La combinación de escenarios permite estudiar cómo responden los indicadores espectrales frente a distintas comunidades vegetales y condiciones de crecimiento. Esa diversidad es importante porque la relación entre la señal que capta un satélite y la cantidad de biomasa presente no es idéntica en todos los ambientes ni permanece necesariamente estable a lo largo del tiempo.
El sistema utiliza imágenes Sentinel-2 para obtener información sobre el estado de la vegetación. A partir de distintos índices espectrales, los investigadores buscan establecer relaciones entre la respuesta registrada desde el espacio y la biomasa medida directamente en los sitios de muestreo. Con esa información se construyen modelos que permiten estimar la disponibilidad de pasto en sectores más amplios del establecimiento.
Como parte del trabajo se desarrolló una aplicación web piloto que genera mapas de disponibilidad de forraje a escala predial. La herramienta apunta a traducir los resultados de los modelos en información visual que pueda ser utilizada por técnicos y productores para reconocer diferencias entre potreros y acompañar la planificación del pastoreo.
El valor práctico de estos mapas está en ofrecer una mirada espacial del recurso. Mientras que una medición puntual describe la condición de un sitio específico, la información satelital permite observar patrones sobre superficies mayores. Para que esa lectura sea confiable, sin embargo, es necesario contar con mediciones de referencia que representen adecuadamente los ambientes y las condiciones del campo.
Uno de los principales resultados del trabajo es la identificación de límites en la capacidad de los modelos para mantener su precisión en el tiempo. Los investigadores observaron que el desempeño puede disminuir cuando los modelos calibrados con datos de determinadas fechas se aplican a imágenes posteriores. Por ese motivo, la metodología requiere recalibraciones periódicas y nuevos puntos de control a campo.
La precisión también depende de las características de cada ambiente y del manejo que recibe la vegetación. Las diferencias entre pasturas implantadas y pastizales naturales, la composición de especies y los cambios en las condiciones de crecimiento pueden modificar la relación entre los índices espectrales y la biomasa disponible.
En consecuencia, la aplicación debe entenderse como una herramienta de apoyo en desarrollo y no como un sistema autónomo capaz de determinar con exactitud la oferta forrajera de cualquier establecimiento. La combinación de imágenes, muestreos representativos y conocimiento técnico del campo continúa siendo necesaria para interpretar los resultados.
Los avances se compartirán durante la Caravana Pampa 2026, una iniciativa regional que recorrerá establecimientos de Brasil, Uruguay y Argentina. La actividad permitirá intercambiar experiencias sobre el uso de herramientas digitales y el manejo de los recursos forrajeros en distintos sistemas productivos.
El trabajo se inscribe en un proyecto regional impulsado en el marco de FONTAGRO y reúne capacidades de investigación de distintos países. La cooperación permite contrastar metodologías y evaluar su utilidad en ambientes diversos, un paso necesario para avanzar hacia herramientas que puedan adaptarse a diferentes condiciones productivas.
Para la ganadería, contar con mejores estimaciones de la biomasa disponible puede contribuir a ordenar el pastoreo y aprovechar con mayor eficiencia los recursos del establecimiento. El desafío ahora es sostener la validación en distintas fechas y ambientes, actualizar los modelos cuando sea necesario y consolidar la aplicación piloto como apoyo para las decisiones de productores y asesores.