La renuncia del presidente de Paraguay, Santiago Peña, en medio de la crisis financiera provocada por la intervención de Ueno Bank, colocó al vicepresidente Pedro Alliana como principal figura de la sucesión presidencial. El dirigente del Partido Colorado, de 52 años y con una extensa trayectoria política, debería asumir la conducción del país hasta agosto de 2028, una vez que el Congreso acepte formalmente la dimisión del mandatario, conforme a lo establecido por la Constitución paraguaya.
Según informó La Nación, la Cámara de Diputados rechazó el pedido de juicio político contra Alliana por 48 votos contra 30, una decisión que despejó el camino para su eventual llegada a la presidencia.
El vicepresidente había sido incluido en una acusación impulsada por sectores opositores que buscaban determinar posibles responsabilidades políticas de las máximas autoridades del Ejecutivo en el escándalo bancario.
Sin embargo, el rechazo de la iniciativa permitió que Alliana conservara su posición institucional y se mantuviera como sucesor constitucional de Peña.
La Constitución Nacional de Paraguay establece en su artículo 234 que, ante una vacancia definitiva de la presidencia, corresponde al vicepresidente completar el mandato.
A su vez, el artículo 227 contempla la sustitución del jefe de Estado, mientras que el artículo 202 atribuye al Congreso la facultad de aceptar la renuncia presidencial.
En consecuencia, la llegada de Alliana al poder depende de que se complete el procedimiento legislativo correspondiente.
Hércules Pedro Lorenzo Alliana Rodríguez nació en Pilar, capital del departamento de Ñeembucú, en el sur de Paraguay, el 19 de febrero de 1974.
Antes de iniciar su carrera política, desarrolló actividades comerciales en su ciudad natal y tuvo una destacada participación deportiva.
Durante su adolescencia practicó básquetbol y en 1991 integró la selección paraguaya de esa disciplina.
Conocido por el apodo de “Mangui”, creció en una familia vinculada con la actividad política.
Sus padres, Héctor Rubén Alliana y María Nidia Rodríguez, fueron concejales departamentales por el Partido Encuentro Nacional, una fuerza diferente del Partido Colorado, donde posteriormente desarrollaría su trayectoria.

Su primera experiencia electoral se produjo en 2006, cuando se presentó como candidato a intendente de Pilar, aunque no consiguió imponerse.
Dos años después logró su primer triunfo relevante al ser elegido gobernador del departamento de Ñeembucú, cargo que ejerció hasta 2012.
Esta etapa representó su consolidación dentro de la estructura política regional y le permitió ampliar su proyección hacia la política nacional.
En 2013 fue elegido diputado nacional por Ñeembucú, iniciando una década de actividad legislativa.
Durante su paso por la Cámara Baja, Alliana fortaleció su influencia dentro del oficialismo y llegó a ocupar la presidencia de la Cámara de Diputados entre 2019 y 2022.
Su crecimiento político estuvo estrechamente relacionado con Horacio Cartes, expresidente paraguayo y referente del sector interno Honor Colorado.
Alliana se convirtió en una de las figuras de confianza de ese espacio y asumió la presidencia de la Asociación Nacional Republicana (ANR), conocida como Partido Colorado, entre 2016 y 2023.
Posteriormente, Cartes lo sucedió al frente de la organización partidaria.
La relación entre ambos dirigentes fue determinante para la conformación de la fórmula presidencial que compitió en las elecciones generales de 2023.
Alliana acompañó a Santiago Peña como candidato a vicepresidente y ambos resultaron electos, por lo que asumieron sus funciones el 15 de agosto de ese año.
Desde entonces, el dirigente colorado ocupó un lugar relevante dentro del oficialismo y mantuvo vínculos estrechos con los principales referentes partidarios.
Tras la renuncia de Peña, Alliana mantuvo una reunión con Horacio Cartes en la sede del Partido Colorado para analizar el escenario institucional y los próximos pasos de la sucesión.
El encuentro se produjo después de que Cartes retirara su respaldo político al presidente saliente y apoyara el avance de un juicio político en su contra.
La crisis se originó tras la intervención de Ueno Bank por parte del Banco Central de Paraguay, que detectó graves problemas de solvencia en la entidad.
El banco contaba con más de tres millones de clientes y administraba importantes recursos públicos, incluidos fondos vinculados con el sistema previsional.
La suspensión de operaciones provocó restricciones sobre los depósitos y desencadenó manifestaciones de ahorristas que reclamaban la devolución de su dinero.
El escándalo también generó cuestionamientos políticos hacia Peña, quien había sido accionista de Ueno Holding antes de desvincularse de la compañía.
En ese contexto, la eventual llegada de Alliana a la presidencia se produciría en medio de una crisis de confianza en el sistema financiero y de tensiones dentro del escenario político paraguayo.

En el plano personal, el vicepresidente está casado desde 2006 con Fabiana María Souto, dirigente del Partido Colorado y diputada nacional por Ñeembucú, con quien tiene cuatro hijos.
Su trayectoria combina experiencia en la administración provincial, actividad legislativa, conducción partidaria y participación en el Poder Ejecutivo.
De concretarse la sucesión, Pedro Alliana asumiría la responsabilidad de completar el mandato presidencial hasta agosto de 2028, con el desafío de garantizar la continuidad institucional y atender las consecuencias de la crisis bancaria.
Su vínculo con Horacio Cartes y su experiencia dentro del Partido Colorado serán factores relevantes en la conformación del nuevo escenario político de Paraguay.