Los perros detectores para conservación se incorporaron a investigaciones científicas sobre fauna silvestre en la Patagonia, donde colaboran en la localización de rastros de especies nativas, animales invasores y organismos vinculados con enfermedades. La experiencia comenzó en Villa La Angostura y reúne a especialistas vinculados con la carrera de Biología del Centro Regional Universitario Bariloche (CRUB), dependiente de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), según publicó LM Neuquén el 3 de noviembre de 2026.

El proyecto utiliza el olfato de perros especialmente entrenados como herramienta para ampliar las posibilidades de investigación en ambientes naturales. Su trabajo permite localizar indicios que luego son analizados por los equipos científicos y aportan información para el seguimiento de distintas especies.
Uno de los protagonistas de esta experiencia es Humboldt, un perro de raza Basset Hound que participa en investigaciones sobre biodiversidad y conservación. Su trabajo continúa una iniciativa que comenzó con Darwin, el primer perro del proyecto, fallecido en 2024.
La iniciativa cuenta con la participación de Alex Tersoglio y Kenya Campos Haedo, vinculados con la carrera de Biología del Centro Regional Universitario Bariloche.
El entrenamiento canino permite aprovechar la capacidad olfativa de los animales para localizar rastros de especies en ambientes donde su observación directa puede resultar difícil.
En este esquema, los perros funcionan como colaboradores de los investigadores. La detección de rastros facilita la búsqueda de evidencias de presencia de fauna y permite orientar los relevamientos científicos.
Humboldt interviene en trabajos relacionados con diferentes especies de la Patagonia, tanto animales autóctonos como especies introducidas que pueden generar impactos sobre los ecosistemas.
Entre las aplicaciones del trabajo de los perros detectores se encuentran investigaciones sobre mamíferos, reptiles y organismos asociados a ambientes acuáticos.
Las especies y rastros incluidos en las experiencias mencionadas por la fuente son:
Huillín: una especie de nutria nativa de la Patagonia.
Huemul: ciervo autóctono de los ambientes cordilleranos.
Visón americano: especie invasora cuya presencia requiere seguimiento.
Tortuga terrestre argentina: el trabajo incluye la búsqueda de ejemplares, nidos y carcasas.
Pumas, gatos monteses, gatos güiña y zorros colorados: especies cuyos rastros también forman parte de las investigaciones.
La búsqueda no se limita a mamíferos. El proyecto también participa en trabajos vinculados con caracoles de agua dulce asociados a parásitos.
Esta diversidad de aplicaciones muestra cómo el entrenamiento canino puede incorporarse a investigaciones con diferentes objetivos, desde el monitoreo de fauna hasta el estudio de organismos relacionados con problemas sanitarios.
El trabajo de los perros detectores se articula con equipos e instituciones dedicados a la investigación ecológica y la conservación.
Entre los organismos y programas mencionados en la experiencia se encuentran:
INIBIOMA-CONICET-UNCo, vinculado con investigaciones biológicas y ambientales.
Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN).
Programa de Conservación de la Tortuga Terrestre en la Patagonia.
Parques Nacionales Nahuel Huapi y Lanín.
También participan investigadores como Érika Kubisch y Gustavo Viozzi, cuyos trabajos se relacionan con las investigaciones descriptas.
La colaboración entre especialistas, instituciones científicas y equipos de conservación permite integrar la detección de rastros a diferentes líneas de estudio.
La historia del proyecto también tiene una dimensión particular. Darwin fue el primer perro que participó de esta iniciativa y su trabajo constituyó el antecedente de la experiencia que continúa Humboldt.
Tras la muerte de Darwin en 2024, Humboldt tomó el lugar de protagonista canino de las investigaciones.
La experiencia desarrollada en Villa La Angostura muestra una aplicación del entrenamiento animal que va más allá de las tareas tradicionales de detección. En este caso, el olfato canino se integra a procedimientos de investigación que buscan conocer mejor la distribución de las especies y aportar información para su conservación.
La incorporación de perros detectores representa una herramienta complementaria para los equipos científicos que trabajan sobre la biodiversidad patagónica, especialmente en ambientes donde la identificación de rastros resulta relevante para estudiar la presencia de animales y el estado de sus poblaciones.