En los últimos tres años, los ingresos de los productores agrícolas norteamericanos cayeron más del 50%; en tanto, el precio de la tierra y los impuestos a la propiedad aumentaron aproximadamente un 30% en los estados de Medio Oeste.
Asimismo, las grandes compañías del sector agroalimentario se enfrentaron a una disminución neta superior al 30% en las ganancias debido a la caída de los precios de los commodities y los aumentos en las inversiones de capital para satisfacer la demanda creciente. En China, por ejemplo, los consumidores son cada vez más exigentes y comenzaron a incorporar en sus dietas mayor cantidad de proteínas cárnicas y lácteos.
Frente a esta situación, la mejor forma para aumentar los ingresos es a través de la mejora de la productividad; en el caso de los farmers, estos necesitan nuevas tecnologías a menores costos. Por ello, las grandes compañías están fusionando y concentrando la producción para ganar rentabilidad en la escala y la eficiencia.
Al reducir los costos de producción, las compañías están invirtiendo el capital en desarrollo tecnológico y en la adquisición de start ups agrícolas de tecnología.
En los casos de Monsanto y Syngenta, por ejemplo, en 2016 invirtieron un 7% de las inversiones de capital en la compra de high tech; en 2017, invirtieron más del 25% y este año aspiran a invertir aproximadamente el 50%. Esto demuestra el cambio que se está evidenciando en el sector agroalimentario en los últimos años.