Para controlar la resistencia de los principales parásitos, sobre todo de la garrapata y de los gastrointestinales, a los productos químicos es fundamental el diseño a medida de un plan sanitario adecuado para cada establecimiento.
En cuanto a la garrapata, se debe efectuar un diagnóstico de resistencia a los acaricidas para usar únicamente aquellos que sean eficientes. Luego, se deben acondicionar las muestras de garrapatas adultas para enviarlas a analizar a un laboratorio. Según los resultados, se deberá elaborar una estrategia de trabajo acorde a las condiciones humanas físicas y económicas de cada predio, teniendo en cuenta las particularidades de éste.
En relación a los hemoparásitos, se aconseja vacunar a los bovinos en forma preventiva según el grado de incidencia, es decir, que se debe analizar primero la relación costo-beneficio. Hay vacunas sumamente eficientes que se aplican por única vez.
Con respecto a los gastrointestinales en vacunos menores de dos años, se recomienda realizar un test de resistencia parasitario, examinando cuatro o más grupos químicos –levamisoles, ivermectinas, ricobendazol y moxidectin–, según los productos históricamente usados en cada establecimiento. Una vez obtenido el principio químico más eficiente, se deberá dosificar y tomar muestras a los quince días para examinarlo.
Por último, en cuanto a los gastrointestinales en ovinos, también se debe realizar un test de resistencia parasitario para evaluar la eficiencia de los distintos grupos químicos. En este caso, después de ser dosificados, se tomarán muestras de materia fecal a los diez días para verificar la eficiencia del producto.