Estaba pensando en los cambios que tenemos que hacer, cambios que tendrán que tener los productores, cambios que tendrá que tener la comercialización, cambios que tendrá que tener la cadena de la carne, tanto ovina como vacuna”, comenzó su presentación José Plumet, presidente de la Asociación de Criadores Texel en el Congreso Argentina Supermercado del Mundo.
En ese sentido, declaró como ‘una cosa de locos’ que se vendan terneros de 100 kilos para comer, cuando en realidad debieran engordarse más. En el caso de los ovinos, sostuvo que “muchos años nos hemos dedicado nada más que a la lana y hemos descuidado la parte de carne”. No obstante, el consumo de carne ovina se ha ido incrementando: en México, por ejemplo, la importación se duplicó en los últimos cinco años; le compra carne ovina a Estados Unidos y le vende carne vacuna. El problema, según Plumet, es que en Argentina, en un afán de “comernos todo lo que teníamos, nos hemos perdido de estar en el mundo, de hacer las cosas que hacía el mundo, de progresar”.
En el caso puntual de las ovejas, se fueron dando algunos cambios que vincularon al animal con otros negocios además del de la lana. Así es como la producción viró hacia razas cárnicas, razas terminales para cruzamientos y razas sin lana, es decir, de pelo. Actualmente, se está trabajando, según comentó Plumet, en la evolución de estas últimas, para que sean aceptadas en zonas más tropicales.
Para convertirnos en el supermercado del mundo, idea que al presidente de la Asociación de Criadores Texel le parece interesante, debemos realizar una reconversión de la ganadería. Para ello, “vamos a necesitar a otras personas, otros profesionales que sepan hacia dónde vamos. El desconocimiento que hay en carne ovina es grande. Nosotros tenemos lugares insatisfechos de la Argentina que necesitan más carne y no los atendemos. No sabemos qué quiere el mundo ni a qué parte mandarlo”, manifestó. En la línea del comercio internacional, dio como ejemplo que en el sur de Europa (España, Italia, Grecia) consumen un cordero liviano que nosotros podríamos producir “con poco esfuerzo”. En cambio, en la parte norte de Europa (Alemania, Inglaterra, Francia) comen un cordero más pesado que requerirá de un mayor esfuerzo para engordar. De cualquier forma, Plumet subrayó la necesidad de discutir más a menudo estas cuestiones para abrirnos al mundo: “Tendríamos que ver qué posibilidades tenemos, dónde mandamos las cosas, cómo las hacemos”. En ese sentido, destacó el rol del Gobierno actual que busca un mayor diálogo con el sector productivo.
“Tenemos, históricamente, una cuota Hilton de ovinos que no se cumple. En vacunos nos pasó lo mismo”, lamentó Plumet y agregó que “esa cuota Hilton, que tiene cortes especiales, podríamos tenerla y nosotros no nos quedamos sin carne. Vamos a poderla aprovechar y vamos a poder venderla mejor, y vamos a tener un desarrollo más importante de nuestra ganadería cuando exportemos”.
En cuanto a las características de la oveja para carne, remarcó que, tal como en el caso del cerdo, “se busca al animal muy precoz, con poca grasa, mucha jugosidad y buen flavor, con buen gusto de grasa”. Para ello, es importante enseñar bien a los empleados para cumplir con estas cualidades en los animales: “Hoy tenés mejores herramientas, mejores corrales. Tenemos mucho por delante para hacer, tenemos mucho por mejorar en las cadenas de producción, tenemos mucho que ir cambiando”, aseguró. El punto de partida, como señaló Plumet, es la educación: “Veo que hay una falta de conocimiento muy grande en todo lo que es ovino”, lamentó.
Asimismo, explicó que, vendiendo los terneros a 100 kilos, toda la genética superadora invertida en el animal, se desaprovecha. Por eso, tenemos que enfocarnos en un mayor engorde. Lo mismo sucede con las ovejas, por lo cual se puede desarrollar todo en conjunto, según Plumet. “Tenemos que integrar mucho más las cadenas”, concluyó.