esde que inició la cuarentena por COVID-19 en Argentina, y ante la incertidumbre de un posible desabastecimiento de alimentos, muchas personas optaron por cultivar sus verduras en casa. En el mundo existen múltiples alternativas, una de ellas es la producción de microgreens o microhortalizas. "Este sistema resulta interesante porque se puede optimizar el consumo de vegetales, desarrollar a nivel familiar o comercial y tiene un bajo costo", explicó la ingeniera agrónoma Ana María Castagnino, miembro de la Asociación Argentina de Horticultura (Asaho).
Bajo este método se pueden desarrollar hierbas aromáticas, flores, rúcula, espinaca, lechuga, rabanito, apio, remolacha, arveja, acelga, brócoli, coliflor, coles e hinojo, entre otras. "Constituyen una fuente mucho más rica en antioxidantes, compuestos fenólicos, fitonutrientes, vitaminas y minerales que sus respectivas hojas o semillas maduras. Tienen una textura delicada, son fácilmente digeribles y aportan sabor, color, textura, enzimas vivas y nutrientes a los platos", dijo Castagnino.
"Este tipo de cultivos es muy rico en nutrientes y representa una tendencia culinaria a nivel global, además son muy poco conocidos en la Argentina. En el actual contexto socioeconómico y sanitario se convierte en un desafío optimizar el consumo de alimentos que brinden una nutrición saludable y que contribuyan a fortalecer la inmunidad", aseguró Castagnino, y agregó que al tratarse de un sistema sencillo, toda la familia puede participar en los trabajos que requiere su cuidado.
Los materiales para armar una huerta de microhortalizas son bandejas perforadas o recipientes de plástico de 5 a 15 centímetros de alto, nutrientes (como sustrato mezcla de turba y vermiculita, o compost o tierra), semillas de diferentes especies y luz natural o artificial.
Con este tipo de producción se puede armar un minijardín comestible, ya que es posible cultivar en el interior de una cocina o en un living soleado, en un miniinvernadero, al aire libre en un balcón o en un porche cubierto.
"Tienen un ciclo productivo muy corto de siete a veinte días. Son plantas pequeñas y tiernas que están compuestas de tallos, cotiledones y hojas. Las semillas se siembran en bandejas perforadas y con 5 centímetros de sustrato o tierra. Se pueden poner de una a cuatro semillas por centímetro cuadrado, y hay que taparlas con una fina capa de sustrato", detalló la ingeniera agrónoma, quien continuó con su explicación: "Hay que regarlas por aspersión, con un pulverizador manual, una regadera o microaspersores. Hay que procurar que se mantengan húmedas, pero que no se saturen porque el exceso de agua puede ocasionar un crecimiento atrofiado o deformado de las plántulas. Después hay que cubrirlas con film, manteniéndolas en la oscuridad durante dos o tres días, para favorecer la germinación. Cuando salen las primeras hojas, hay que poner los cultivos en un lugar soleado".
Para cosechar las microhortalizas hay que hacer cortes escalonados a pocos centímetros del suelo, en la primera etapa de hojas verdaderas justo por encima de las raíces. Las tijeras tienen que estar limpias o se pueden usar podadoras pequeñas. "Lo recomendable es aprovecharlas inmediatamente. La producción puede variar según la especie pero a menudo los microgreens se pueden cosechar dentro de los siete a los catorce días posteriores a las siembra, en condiciones de crecimiento óptimas", indicó.

Castagnino hizo hincapié en que hay que tener cuidado respecto a la altura de corte, para garantizar que las plántulas no se contaminen con el medio de cultivo. "El momento adecuado de cosecha será cuando tengan aproximadamente 5 centímetros de alto, cuando ya han desarrollado los cotiledones y primeras hojas verdaderas. Son delicadas y deben manipularse con cuidado", advirtió.
Se pueden limpiar con agua para eliminar los residuos del sustrato y restos de plantas. "Después hay que sacudir las plantas y depositarlas sobre toallas de papel. Posteriormente se las puede colocar en recipientes herméticos para almacenarlas, tienen un lapso de duración de una a dos semanas", indicó. Además de los valores nutricionales normales, tienen propiedades promotoras de la salud o prevención de enfermedades y por lo tanto son muy apreciadas y consideradas como alimentos funcionales. "Si se las consume inmediatamente después de cosecharlas, se maximiza el aprovechamiento de sus nutrientes. Son una rica fuente de antioxidantes y otros fitonutrientes como el betacaroteno, otros carotenoides y vitaminas K, C y E. Son muy beneficiosos para la salud humana y está demostrado que reducen el riesgo de ciertos cánceres y enfermedades cardíacas", concluyó la especialista.
El diario de la República