Frente a un contexto de mayor conciencia ecológica y de desarrollo sustentable, el ministro de Agroindustria de Buenos Aires, Leonardo Sarquís, consideró conveniente la creación de una dirección de Bioeconomía y Desarrollo Rural. Su director, Nicolás García Romero, participó, junto al asesor Roberto Bisang, del Congreso Audiovisual “Argentina, Supermercado del Mundo”, la primera Mega Exposición de Ideas del país, organizada por Diario Agroempresario y realizada en el Hotel Sheraton de Buenos Aires. En su presentación, describieron el Plan de Bioeconomía de la Provincia: cuál es el objetivo, cómo surgió y cómo se lleva a cabo.
Bisang introdujo el concepto de bioeconomía como “un enfoque desde el punto de vista de la economía que consiste en la captura de recursos naturales, su uso para alimentos, su uso para bioenergía y su uso para biomateriales, recirculando en una escala temporal humana y con un inmenso cuidado por el tema ambiental”. Según remarcó, ésta es la guía sobre la cual operan desde el Ministerio de Agroindustria, en general, y desde la dirección liderada por García Romero, en particular. Sobre esta guía, se basan en “cómo imaginamos nosotros la provincia de Buenos Aires en eso que se llama agro, de acá a los próximos 10 años; pero las bases fundamentales para esa construcción empiezan hoy”, remarcó Bisang.
El desafío al cual se enfrentan para comenzar la reformulación de la economía basada en lo ‘bio’, está enmarcado en tres planos: 1) Alimentar a una cantidad inmensa de gente, de manera mucho más específica; 2) el mundo de la bioenergía y 3) la mirada rupturista hacia el futuro de la aplicación de los recursos naturales que antes conocíamos como ‘agro’ y ahora enmarcamos con el nombre bioeconomía. Estos tres planos están contextualizados en lo que Bisang denomina como “gran telón de fondo” que es la sustentabilidad.
Este plan innovador está pensado en el Ministerio desde el inicio ya que se plantea que “estratégicamente, la bioeconomía es un motor de desarrollo para la economía provincial”, indicó Bisang y explicó que el organigrama de Agroindustria de Buenos Aires tiene “dos patas”: una es la parte más tradicional, centralizada en la Agricultura, Ganadería y Pesca; y la otra está enfocada en la calidad alimentaria y el uso agroindustrial de los recursos naturales; aquí es donde entra la Dirección de Bioeconomía y Desarrollo Rural.
Como definió Bisang, “un plan es una hoja de ruta para ordenar qué hace el sector público y cómo se interrelaciona con el sector privado”; “El Ministerio pone las reglas del juego, pero el que juega es el sector privado”, remarcó e indicó que éste, antes era conocido como el sector agropecuario pero, ahora, se está volviendo rápidamente un sector agroindustrial. En este sentido, el rol del sector público es importante para orientarlo y guiarlo en este nuevo marco bioeconómico. “La situación que queremos plantear es tratar de encontrar en lo que a veces son problemas, soluciones y oportunidades”, destacó García Romero.
El director planteó que el punto de partida está en Buenos Aires porque, en el contexto nacional, está en un posicionamiento de relevancia, lo cual le otorga una gran responsabilidad: “Lo que hagamos va a ser de alguna manera, el banco de prueba para poder llevar adelante políticas de mayor importancia”, señaló. Asimismo, recalcó que de los 137 municipios bonaerenses, 128 tienen actividad agropecuaria, por lo cual el porcentaje de actividades en Buenos Aires es muy alto. “Es una provincia tremendamente extensa con una espectacular variación en la cantidad de biomasa que tiene políticas segmentadas en términos de bioeconomía para cada región. No hay una política única para regiones diferentes”, describió Bisang. Estas políticas, según explicó García Romero, son planteadas desde el Ministerio, pero luego son llevadas al contexto de las cadenas que están trabajando para que éstas puedan validarlas.
Como especificó Bisang, en el Plan de Bioeconomía participa una diversidad de actores, entre los cuales están el plano científico, el empresario, el tecnológico y los recursos naturales. Por ello, es necesario pensar nuevas optimizaciones de ‘lo verde’ no solo en alimentos sino también en bioenergía: “Empezamos a pensar sistemas integrados de producción de corte regional”, indicó.
En este sentido, García Romero remarcó: “Tenemos clara conciencia que no existe desarrollo sin energía”; y esto implica tener energía permanente y de calidad. Partiendo de esa base, desde el Ministerio identifican los lugares con materiales suficientes para generar energía; luego, los localizan y los socializan, es decir, buscan socios en cooperativas eléctricas y agrarias: “Identificamos la necesidad y cuantificamos las posibilidades técnicas que tenemos”, detalló García Romero y señaló que el plan es “solucionar problemas concretos para dar disponibilidad de energía para generar proyectos productivos de agregado de valor”. Aquí es donde entra el sector privado que, como ejemplificó Bisang, es quien “pone la cancha y los jugadores juegan allí”; en tanto, el Ministerio es quien coordina a los jugadores de ambos sectores: público y privado. Y, así, “se trabaja para salir de los problemas con una mirada mucho más integradora”.