Creada en 1974 mediante la Ley 20.753, la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN) cuenta con tres sedes regionales: la central, situada en la ciudad de Tandil, y las sedes de Azul y Olavarría. Además, posee una subsede en Quequén, en el partido de Necochea.
Liliana Monterroso, decana de Facultad de Agronomía de dicha universidad, habló en el congreso “Argentina, Supermercado del Mundo” acerca de la oferta de carreras que ofrece la institución, así como de la necesidad de un trabajo conjunto entre el Estado y las universidades.
En primer lugar, contó cuales son las facultades que tiene cada campus. Tandil posee cinco: la Facultad de Ciencias Humanas, la de Ciencias Veterinarias, la de Ciencias Económicas, la de Artes y la de Ciencias Exactas, mientras que Olavarría tiene cuatro: la de Ingeniería, la de Ciencias Naturales, la de Ciencias Sociales y la Escuela Superior de Salud. Por último, Azul cuenta con dos: la Facultad de Agronomía, de la cual es decana Monterroso, y la de Derecho.
Luego, señaló que en la UNICEN se dictan “más de 60 propuestas de grado, 32 postgrados y 27 diplomaturas”, a las que concurren alrededor de 14.000 estudiantes. Con respecto a la carrera fundacional, dijo que la misma es la ingeniería agronómica, la cual está “relacionada con la formación de ingenieros agrónomos, generadores de materias primas y agroalimentos” y ha sido “acreditada por la CONEAU (Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria) por un período máximo de seis años”.
Asimismo, expresó que también se cursan otras carreras de grado como el Profesorado en Ciencias Biológicas, la Licenciatura en Administración Agraria y la Licenciatura en Tecnología de los Alimentos. Las últimas dos cuentan con un título intermedio. “No solamente se trabaja con los agrónomos generando materias primas de origen vegetal y animal, sino también agregando valor a través de los licenciados”, afirmó.
En la misma línea, sostuvo que la Facultad de Agronomía dicta dos postgrados: la Maestría en Teledetección y Sistemas de Información Geográfica, que brinda “una herramienta para poder analizar mejor los sistemas productivos”, y la Especialización en Ambiente y Ecología de Sistemas Agroproductivos. Además, dijo que en 2017 presentaron “un proyecto de Doctorado en Ciencias Agrarias con dos menciones: producción de agroalimentos, y ambiente y recursos naturales”.
En cuanto a las diplomaturas, manifestó que son “trayectos formativos de un año”, donde “se profundiza acerca de alguna temática relacionada a la producción agropecuaria”. Actualmente, existen tres: la Diplomatura en Producciones Vegetales Intensivas, la de Sistemas de Producción Ganadera, y la de Gestión de Empresas Agroindustriales”.
Además, indicó que cuentan con laboratorios de análisis de suelos, análisis de semillas, microbiología agrícola y microbiología de los alimentos, calidad de trigo, teledetección y sistemas de información geográfico, así como un laboratorio de biología molecular y un centro regional de agrometeorología.
Por otro lado, Monterroso explicó que los docentes investigadores, encargados de dirigir las tesis y tesinas, se congregan en cuatro núcleos de actividades tecnológicas: el Centro Regional de Estudio Sistemático de Cadenas Agroalimentarias (CRESCA), el Centro de Investigaciones Integradas sobre Sistemas Agronómicos (CIISAS), el Núcleo de Estudios Vegetacionales y Agroecológicos de Azul (NUCEVA) y el Núcleo de Estudios de Cambio Climático y Actividad Agropecuaria (NAACCE). Según la decana, allí “se nuclean 24 proyectos de investigación acreditados a nivel nacional”, donde los docentes “generan conocimiento a través de actividades que tienen que ver con la ciencia básica aplicada y la transferencia tecnológica”.
Asimismo, expresó que “el trabajo conjunto entre la universidad y el Estado es fundamental para el crecimiento y el desarrollo nacional”, a la vez que subrayó que “en América Latina, el 85% de la investigación científica se genera en la universidad pública”, mientras que en la Argentina es del 60%. “En los últimos años, se han realizado acciones conjuntas entre la universidad y el Estado a través de programas especiales de vinculación y transferencia de tecnología”, aseguró. Y agregó: “Es importante que los programas se consoliden y se intensifiquen, promoviendo una asociación estratégica entre los sectores productivos, las instituciones científico-tecnológicas, la universidad y el Estado”.
Por último, señaló que poseen un Centro de Desarrollo Emprendedor que fue creado en 2013, el cual está “en actividad conjunta con la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires, el Ministerio de Agroindustria y el INTA”, donde se brindan “capacitaciones a docentes, alumnos y profesionales”. En ese sentido, manifestó que “la universidad debe interpretar y proponer, a través de sus docentes investigadores, nuevas alternativas referidas a la generación de agroalimentos”.