El cabernet sauvignon es originario de Francia, específicamente de la región de Burdeos. Sin embargo, la versatilidad de esta variedad hizo que fuera posible su adaptación en distintas latitudes. Hoy, es la cepa de esta uva es la más plantada y consumida del mundo.
Este varietal se destaca por sus características intrínsecas: de cuerpo generoso y ácido, sobresalen los aromas a cerezas negras, pimienta, casís y grafito. Si bien puede desarrollarse en botella, es decir, que se puede estibar por varios años, evoluciona adecuadamente durante la crianza en madera.
Con el tiempo, muchos vinos de esta variedad adquieren aromas fuertes, los cuales son descriptos comparándolos con algunos elementos como el cuero, el tabaco y el café. No obstante, la identidad de esta uva está dada por la piracina, que le otorga un aroma a pimiento verde, cuya intensidad varía en cada ejemplar.
Esta cepa se puede encontrar a lo largo de todo el territorio argentino, desde San Patricio del Chañar (Neuquén), el Alto Valle de Río Negro, Mendoza, La Pampa y los Valles Calchaquíes. En la actualidad, hay más de 16.000 hectáreas de cabernet sauvignon en nuestro país, siendo Mendoza la provincia que cuenta con una mayor superficie cultivada. En los últimos años, este varietal registra un crecimiento anual de alrededor de 1.000 hectáreas.