En Inglaterra, la compañía de diseño enfocada en la gastronomía, Bompas & Parr creó un helado que no se derrite, ni siquiera en verano con altas temperaturas. Si bien aún no se comercializa, la firma expone su invento en “SCOOP: a Wonderful Ice Cream World”, una exposición que se realiza en el British Museum of Food hasta el 30 de septiembre.
Durante un año, la empresa estuvo buscando la forma de crear un helado que no se derritiera; así descubrieron que, durante la Segunda Guerra Mundial, el inventor Geoffrey Pyke había presentado un proyecto que se llamó Project Habakkuk; el mismo consistía en la creación de un portaaviones hecho de hielo para perseguir los barcos alemanes en el Atlántico. Así, desarrolló un material que denominó “pykrete”, hecho con hielo y pulpa de celulosa. Ese material podía flotar como iceberg y, además, se podía auto-reparar con el agua de mar. Estos portaaviones, en teoría, podían producirse con el 1% de la energía requerida para la elaboración de portaaviones de acero.
El entonces Primer Ministro, Winston Churchill, aprobó el desarrollo de un modelo de 1.000 toneladas producido en Lago Alberta, Canadá; el prototipo pudo permanecer en el lago durante tres estaciones, sin derretirse. Sin embargo, no era factible su aplicación bélica porque aún requería grandes unidades de refrigeración y aislantes para mantenerlo a flote.
Tiempo después, este prototipo inspiró a diseñadores de Bompas & Parr para la creación de un helado que no se derrita. El equipo se dio cuenta que, usando fibras frutales (comestibles), podría generar el mismo efecto aislante que la madera. Actualmente es parte de una exposición, pero la firma planea llevar el producto a los supermercados.