Fiel al objetivo de su fundador, Peter Yelands, de ser la bodega más sustentable del mundo, Yealands Estate Wines (Nueva Zelanda) desarrolla diversas prácticas eco-friendly en todos los eslabones del proceso de producción y comercialización. Como novedad, está examinando la mejor forma de reciclar las etiquetas de sus botellas.
A simple vista, pareciera ser una cuestión irrelevante, pero considerado a nivel industrial, causa un gran impacto. El adhesivo de las etiquetas deja un residuo muy difícil de quitar a la hora de reciclar las botellas.

Con esta idea, la empresa se dirigió a la Universidad de Auckland, cuya Escuela de Negocios cuenta con un desafío denominado ‘Solve It’, bajo el cual estudiantes proponen ideas ante diversas problemáticas. El programa está dirigido por el Centro de Innovación y Emprendedorismo. Los alumnos propusieron una forma de convertir el plástico PET de la parte trasera de las etiquetas en un plástico a base de diésel sintético. “Nuestra preocupación era que el residuo y el silicato volviera a la tierra; entonces, como siempre hacemos, nos desafiamos a nosotros mismos e intentamos encontrar la forma de mejorar lo que hacemos”, sostuvo Avram Deitch, gerente de Marketing Global de Yealands.
Hace tiempo que esta bodega es conocida por sus prácticas sustentables en el viñedo, la bodega, la distribución y el marketing. Por ejemplo, con ovejas babydoll, animales miniatura que no alcanzan los 60 centímetros de alto, que actúan como cortadoras de césped naturales (por su altura, no afectan a las vides). Al no utilizar tractores, la huella de carbono desciende. Asimismo, gallinas son utilizadas como controladores naturales de enfermedades.

Además, la bodega trajo mariposas, atraídas por plantas Gomphocarpus physocarpus; de esta forma, se ayuda a la biodiversidad. La empresa plantó también más de 200.000 arbustos nativos en sus 25 humedales, para atraer diversas especies de pájaros nativos.
Una de las instalaciones más grandes de paneles solares de Nueva Zelanda está en esta bodega; genera más de medio millón de kW/hora, al año. Tres turbinas de viento producen otros 45.000 kW/horas, por año. Yealands tienea horros significativos en electricidad y provee un tercio de la energía que la bodega necesita.

La bodega también tiene una de las operaciones de compostaje más grandes del país, con alrededor de 50.000 toneladas distribuidas en el viñedo cada año. El compost se realiza con el residuo de la piel y las semillas de las uvas durante el proceso de elaboración de vino.