Agro Fibras / Industria Forestal
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Empresario advierte que la fijación del precio de chips y raleo frenó la comercialización y está generando sobre stock de esos productos

Fundamentó su desacuerdo con la medida establecida por el Instituto Forestal Provincial de un precio fijo de chips y raleo

Empresario advierte que la fijación del precio de chips y raleo frenó la comercialización y está generando sobre stock de esos productos

E

l empresario y gerente Comercial del Establecimiento Don Guillermo SRL, fundamentó su desacuerdo con la medida establecida por el Instituto Forestal Provincial de un precio fijo de chips y raleo, desde una perspectiva de industrial maderero, productor y distribuidor, ya que participa con su negocio en toda la cadena de valor de la foresto-industria, desde la plantación al consumidor final.

La industria forestal (Apicofom, Amayadap, Papel Misionero y Arauco Argentina) espera mantener una reunión con las máximas autoridades del gobierno provincial para exponer su preocupación por el aumento de precios fijado por los subproductos de chips y raleo en Misiones, establecidos como base mínima para garantizar rentabilidad al productor primario. La medida se implementaría una vez publicada en el Boletín Oficial y definida su instrumentación jurídica respecto a los organismos de aplicación de cumplimiento de la medida de regulación en el mercado que estableció el Instituto Forestal Provincial (InFoPro) tras un estudio de costos realizado con el asesoramiento de profesionales del Colegio de Ingenieros Forestales de Misiones y la Facultad de Ciencias Forestales de la UNaM, y recomendaciones de los integrantes que conforman el Consejo Asesor del directorio del nuevo ente.

Se aprobó un costo oficial en pie por tonelada de 571,00 pesos y costo puesto en fábrica por tonelada de 1.600 pesos, a los efectos de aplicar un valor de rentabilidad especifica al Raleo, oscilaría en el orden del 5 % del costo determinado en pie. El costo chips aserradero sobre camión fue fijado en 1.886,95. Este incremento de precio del producto alcanzaría a un número de 4.500 productores forestales, proveedores disponibles de troncos pulpables.

Empresario advierte que la fijación del precio de chips y raleo frenó la comercialización y está generando sobre stock de esos productos.

Los industriales pedirán «frenar» la aplicación de la medida, consideran que “faltó diálogo y análisis respecto al impacto de la misma”, además de rechazar la metodología de estudios de costos realizada y de no considerarse representados en la Mesa del directorio que preside el Dr. Hugo Escalada. El funcionario sostiene que fijar el precio de los subproductos forestales fue “solo un pequeño primer paso, el gran avance será lograr el diálogo entre los propios integrantes de la cadena foresto-industrial y definir sus políticas de desarrollo”.

El Establecimiento Don Guillermo es una tradicional PyME familiar de Santiago de Liniers (Eldorado), de los hermanos Gruber, que además del aserradero industrializado y líneas de producción de tableros, molduras, vigas multilaminadas, llevan en forma integrada al negocio un plan foresto-ganadero. Su producción maderera tiene destino a la exportación y al mercado interno. Y es una de las pocas industrias forestales que cuenta con una usina de generación de energía limpia para el mayor aprovechamiento de la biomasa forestal que generan como desperdicios en su industria.

“En forma diaria trabajamos apostando al futuro de la madera misionera, a la innovación, a la calidad y el desarrollo sustentable. Todo el tiempo estamos pensando cómo podemos hacer para responder a nuestros clientes, que desde distintas zonas geográficas exigen calidad, precio, buen servicio. Y responder a cada uno de sus pedidos, muy diferentes entre unos y otros, pero es una manera de garantizarnos trabajo todo el año. Desde palets para un cliente del comercio internacional, otro cliente que produce cajas de vinos de calidad para grandes bodegas argentinas, o pedidos de madera con valor agregado para muebles de Córdoba, o maderas para muebles rustico para San Fernando; también nos piden madera impregnada para la zona de la Costa Atlántica. Y hacemos nuestras propias viviendas para vender a la Patagonia Argentina. A demás atendemos la demanda externa para clientes de Centro América, países asiáticos, EE. UU., Italia y Portugal. Es decir, cuando forestamos estamos realizando manejo de las plantaciones pensando en el mercado al que tendrá destino en el futuro de nuestro negocio. Por eso, desde mi experiencia diaria como forestador e industrial, y como un proveedor de la red de distribución y un consumidor, no estoy en nada de acuerdo en que la fijación de precios de los subproductos de chips y raleo sean vistos como una salida al problema de rentabilidad que tiene el productor primario “, explicó Gruber.

En este sentido, consideró que «sin dudas estaría como productor muy satisfecho de que el mercado me pague el mínimo de 20 dólares por tonelada de raleo. Me encantaría, pero la pregunta es quién nos comprará a ese precio en el mercado local. ¿La pastera o el aserradero estará en condiciones de comprarme el raleo, el chip o el rollo a un precio mucho más alto, establecido por el InFoPro?”, interrogó Gruber, desde su lugar de forestador.  “¿Qué pasará si en el mercado no quieren o no pueden comprar a ese precio los subproductos forestales porque no les cierran sus costos? Este es tema de discusión permanente entre empresarios colegas tras la resolución de fijar el precio mínimo, la incertidumbre que hay es preocupante. En nuestro caso tenemos plantaciones propias, tenemos conocimiento del negocio y de nuestra estructura de costos. No tenemos a dónde colocar los chips excedentes que antes por acuerdos entre particulares lográbamos colocar en alguna industria pero vamos a resolver primero nuestros problemas internos, reacomodarnos a lo que está sucediendo», advirtió el empresario.

«De alguna manera, siempre se buscaba que los números cierren, se buscaba la manera de aprovechar la logística y reducir costos, el volumen y las distancias son claves. Esos son los números finos que ajustamos para comercializar los residuos, porque eso es para el aserradero. Siempre pagaron poco por el chip, pero cerraba el negocio. No sabemos qué destino vamos a dar al chip excedente que genera la industria de la zona, y es un riesgo ambiental acumular tanto volumen de residuos forestales, porque eso es para el aserradero”, indicó el empresario.

Si bien la planta de generación de energía de Don Guillermo consume los propios residuos que genera el aserradero, un porcentaje excedente era destinado a la planta de Arauco Argentina, que por parada anual de la industria no estuvo recibiendo órdenes de compra por la materia prima en la zona norte. “Tampoco se sabe qué medida adoptará frente al precio mínimo establecido. Desde las compañías de celulosa y papel se están reorganizando y definiendo su política de abastecimiento de terceros, los costos y los cupos de recepción del material. Y es lógico. Pero la pregunta que me esperaba que viniera del Instituto era otra, un interés por lo menos de saber como PyME qué necesitaba para hacer más rentable mi industria y que eso me permita pagar “mejores” precios por el rollo aserrable en el mercado, por ejemplo. La realidad es que necesitamos invertir, en tecnologías y mayor escala para poder competir a nivel internacional, para bajar costos unitarios de producción y seguir siendo rentables en la Argentina y en el Mundo, esa hubiera sido mi respuesta», expresó el industrial maderero.

Aseveró que el parque tecnológico de la industria forestal en la provincia, en general, es muy antiguo. «La crisis de rentabilidad de la foresto-industria, viene desde hace muchos años y por distintas políticas económicas que nos restaron competitividad y productividad. En realidad, somos PyMEs madereras que hemos sobrevivido o estamos recuperando mercados perdidos. Hay una reactivación, pero aún en un proceso de recuperación, y con un contexto de muchas incertidumbres. Siempre estamos pensando en cómo crecer ante el contexto adverso que enfrentamos», manifestó Gruber.


El problema del “raleo muerto”

Gruber lleva adelante proyectos forestales combinados con ganadería. “Como empresa, necesitamos realizar un manejo forestal de los pinares para obtener madera libre de nudo en el futuro de nuestra cosecha forestal, pero aún no tenemos claro dónde se colocará el raleo hasta que se consiga quién nos compre al precio mínimo establecido. ¿Tengo que dejar las toneladas de raleo tirado en el campo, o lo apilo por toneladas o lo quemo? Todo esto es un costo, y nadie dio respuestas sobre qué destino daremos al raleo muerto. La realidad es que, en mi caso, necesito sacar estos troncos maderables del lote, porque necesito que el pasto crezca ya que tengo un proyecto foresto-ganadero, necesito pastura para los animales”, indicó.

Por otro lado, en su rol de contratista forestal, la perspectiva es de preocupación ante el impacto que genera ingresar a un campo sin las prácticas silvícolas realizadas en forma adecuada. “Si tengo que entrar con una máquina a un lote donde se deja de hacer el manejo forestal, y solo se realiza “raleo muerto” (se deja las ramas descortezadas en el suelo) también es un problema de seguridad de los equipos. Se pierde productividad, es más tiempo en el campo, todo se hace más lento, hay que tener mucho cuidado con las máquinas para ingresar a realizar la tala rasa del pinar, etcétera. El productor se encuentra ante una situación donde, si no hace el raleo muerto, pero pierde plantas de calidad en el futuro. Si hace raleo muerto por la poda que corresponde, pero deja todo en el campo ya que no tiene donde colocar ese subproducto que obtiene de la plantación, también es un problema. Por otra parte, en el mercado local dependiendo de la zona, hay un excedente disponible y eso influye en el precio del mercado. En el fondo, lo que está faltando es más industrias que consuman troncos triturables. Entonces cabe preguntarse, porqué en una provincia forestal no se han generado inversiones nuevas en los últimos 10 o 15 años, no hace falta analizar los últimos 40 años. Tenemos que mirar hacia el desarrollo futuro, y resolver los problemas de rentabilidad que todos tenemos hoy para desarrollar la cadena foresto-industrial en forma competitiva y sostenible en Misiones, pero para eso hay que entender del negocio y cada uno de los problemas que se enfrentan”, dijo el profesional.

Ya desde la mirada de un industrial de la madera, Cristian Gruber sostuvo que “es una realidad que nadie paga lo que vale una tonelada de madera sin raleo. En el futuro, con este escenario de fijar precios mínimos, mi preocupación es que ante la menor disponibilidad de material podado y raleado –si no se compra en el mercado local la sobreoferta disponible, los productores no podrán hacer los trabajos- faltará madera de calidad para la industria. Por otra parte, si me exigen además como industrial que pague la tonelada de rollo aserrable con un incremento, tendría que hacer el mismo calculo que hizo el productor primario para obtener en rentabilidad y trasladar el aumento al precio del producto final (costos, impuestos, mano de obra, etcétera). De esta forma, trasladar el aumento de precio al Machimbre, por dar un ejemplo, que tendrá que valer el doble del precio que tiene en el mercado. ¿Está dispuesto el cliente a pagar ese precio por los productos de madera? Competimos en un mercado donde el consumidor exige calidad, sostenibilidad y menores precios. Y si los números no le cierran, comprarán otro material”, analizó el empresario.

De esta forma, fundamentó su desacuerdo con la medida adoptada en el InFoPro: “No estoy de acuerdo con fijar precios mínimos oficiales, sí creo que es necesaria la búsqueda de transparencia, que se difundan y que sean precios de referencias. Es necesario mejorar los precios que se paga en el mercado, pero hay que lograr un acuerdo para que los números sean reales y puedan cerrar las cuentas a todos los que formamos parte de la cadena foresto-industrial. El aumento establecido por el InFoPro es muy alto, y no se debate si es en relación a lo que merece o no un productor primario, todos sabemos que precios son muy bajos, pero es un subproducto que se obtiene de la plantación. Hay que tener en cuenta cómo funciona el negocio y en el contexto del mercado en que estamos instalando este problema. La industria forestal compite con el mundo y es una inversión de largo plazo, no es una actividad anual como otros productos del agro. Es un riesgo del negocio el precio internacional que establecen y en el contexto del país desde donde operamos, pero es el cliente el que finalmente elige precio y calidad entre grandes competidores”, precisó.

 

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