El escenario parece ser favorable para los productores de limones argentinos de cara a la campaña 2019, sobre todo teniendo en cuenta que se reabrió el mercado estadounidense después de 17 años. El año pasado se produjeron 1,8 millones de toneladas, cifra similar a la que se espera para este ciclo, aunque en 2019 aumentarían las exportaciones al continente europeo y a Norteamérica.
De acuerdo a datos relevados por Federcitrus (Federación Argentina del Citrus), la Argentina genera el 65% de la producción de limón del hemisferio sur. Además, es la fruta cítrica con mayor volumen de exportación; entre sus principales destinos se encuentran Rusia, Canadá y la Unión Europea. No solo se exporta el limón fresco, sino también derivados industriales como jugos concentrados, cáscaras y aceites esenciales.
Uno de los grandes riesgos para la producción citrícola argentina es la propagación de la enfermedad Huanglonbing, más conocida como HLB, que daña la calidad de las frutas a través de la acción conjunta de una bacteria y un insecto pequeño; la primera embiste contra la planta y deteriora la producción, mientras que el insecto, conocido como chicharrita de los cítricos, es el vector que la transmite.
Por ese motivo, cinco compañías citrícolas importantes del noroeste de nuestro país –San Miguel, Ledesma, Citromax, Citrusvil y Argenti Lemon– firmaron un acuerdo con Bayer para ingresar a la Argentina agroquímicos que sirvan para prevenir la expansión de la enfermedad.
El propósito de la iniciativa es lograr que se comercialicen en nuestro país dos insecticidas de Bayer, que ya se venden en otros mercados como el chileno o el estadounidense, lo que requiere una inversión de más de 200.000 dólares en pruebas y análisis de resultados.
Martín Carignani, country manager para la Argentina de San Miguel y presidente de Acnoa, remarcó que “el objetivo es que cinco grandes empresas trabajen en buscar soluciones, para que luego puedan ser utilizadas por toda la industria”. La prevención en la región abarca las provincias de Tucumán, Jujuy y Salta, que aún están libres de HLB.
Por su parte, Carlos Parravicini, gerente general de Argenti Lemon, explicó que “la iniciativa no se limita a la muerte del insecto, sino que llega a los residuos que quedan en la fruta o los productos derivados, para cumplir con los protocolos y las barreras paraarancelarias que existen en el mundo”.