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as pasturas megatérmicas son unas de las alternativas que permite incrementar esa producción. Para tener mayor probabilidad de éxito en la implantación es fundamental tomar decisiones de manejo correctas en relación a los siguientes puntos mencionados.
El primer período para la implantación de pasturas en el norte de Corrientes se extiende desde mediados de septiembre hasta fines de noviembre, donde normalmente las temperaturas del suelo alcanzan valores superiores a 18°C, y en general se asocia a un buen contenido de humedad, condiciones necesarias para la germinación y el logro de una buena implantación. Se sugiere evitar siembras de diciembre y enero, por el registro de mayores temperaturas, sobre todo en suelos arenosos donde el calor se incrementa más, lo que reduce la población de plántulas afectando el logro de la pastura. El segundo período para la implantación de pasturas megatérmicas, es entre febrero y mediados de marzo, época asociada normalmente con temperaturas cálidas, pero no tan extremas, período con frecuencia de lluvias. Este periodo se ve beneficiado en comparación al primero, por la menor competencia de malezas, factores que ayudan a obtener buenos resultados.
Lo importante, es evaluar las condiciones ambientales a la que vamos a exponer a las semillas posterior a la siembra, de tal modo que, el periodo siguiente a la misma, reúnan las condiciones favorables de temperaturas, humedad y fotoperiodo, para lograr una buena y rápida germinación, alcanzando el desarrollo óptimo de las plantas antes del invierno.
Al momento de la siembra el suelo debe estar libre de malezas y lo más parejo (nivelado) posible, para asegurar un buen contacto suelo-semilla. Para sembrar la pastura en fecha, el suelo debe prepararse 2 a 3 meses antes de la fecha prevista. En caso de preparación de suelo en forma convencional, se debe considerar que después de cada roturación quedan expuestas muchas semillas nativas en superficie, las cuales germinarán rápidamente posterior a las lluvias y ejercerán competencia a la pastura. Un método efectivo es realizar la primera roturación con rastras, luego de un tiempo cuando ya se tiene buena población de malezas aplicar herbicidas y después de unos días se procede a la segunda pasada de rastra previa a la siembra.
Existe una gran oferta de pasturas para cada tipo de ambiente. Para la elección de la especie debemos considerar tipo de suelo, resultados productivos esperados (cantidad de kilos producidos), persistencia de la pastura en función de su tolerancia a fertilidad, salinidad sequía, retención de humedad (inundación) o tolerancia a frío.
Se recomienda consultar a un profesional idóneo en el tema sobre que pastura elegir.
En el cuadro 1 se presenta las principales características para orientar la elección de la especie más apropiada para cada lote.


Como se ve en el ejemplo anterior, con un buen logro y calidad de semilla serían necesario 6,35 kg de semilla por hectárea, mientras con semillas de mala calidad, más del doble unos 14,29 kg aproximadamente. En el caso de pasto Nilo, Tangola, pasto Pangola, Caña de Azúcar o pasto Elefante dichas pasturas no cuentan con semilla y la forma de siembra (plantación) es utilizando material vegetativo (tallos). Lo recomendable en estos casos, es comenzar con la realización de semilleros donde se pueda regar y hacer un buen control de las plantas, para luego hacer una plantación a mayor escala. En caso del pasto Nilo, Tangola y Pangola se utilizan 2 a 4 plantas/plantines/guías/m2 . Para el pasto Elefante y Caña de Azúcar se usan las cañas, que se ponen dentro del surco a razón de 20-25 yemas por metro lineal.
De base: Para la siembra es fundamental disponer del análisis de suelo (30 cm de profundidad) para asegurar un buen diagnóstico. Básicamente recomendamos el control de fósforo y nitrógeno. La cantidad de nutrientes que debemos incorporar será lo mínimo para asegurar una buena implantación (fósforo y nitrógeno) y como herramienta para aumentar la producción. Una vez cubierta las necesidades de fosforo, el aumento de la producción de pasto será según la cantidad de nitrógeno disponible, junto con las condiciones del tiempo, época y precipitaciones expresada en mm/mes. Debe quedar claro que la fertilización asegura el logro de la implantación y permite duplicar y hasta triplicar los valores promedios de producción de pasto (aumentar de 6 a 12 o 18 tn de pasto/ha con una buena fertilización). Es preferible hacer menos hectáreas de pastura de mayor producción y persistencia. Para esto es necesario considerar el estado de la pastura y las condiciones del tiempo (época de fertilización, temperatura y precipitaciones).
Una correcta implantación, es el primer paso para el logro exitoso de la pastura. Otra característica significativa e importante es que el posterior uso y manejo determinarán que este recurso perdure por más de 20 años.
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