Situado en la isla sueca de Öland, el Hotel Skansen contaba con más de 500 variedades de whisky en 2001. Actualmente, con 1.179 etiquetas, la colección se transformó en la más grande del mundo.
La pasión del director general del hotel, Fredrik Norén, por el whisky fue heredada de su padre. “Él ha estado coleccionando y bebiendo whisky durante muchos años, por lo que el whisky siempre ha sido parte de mi vida”, afirmó.
Padre e hijo emprendieron un viaje por el mundo que duraría veinte años, en el que recorrieron desde Escocia e Irlanda hasta Japón, Francia y Sudáfrica. El objetivo de la larga aventura siempre estuvo claro: aprender sobre las distintas variedades de whisky del mundo; por supuesto, no sin antes degustarlas.
En su regreso a Suecia, trabajaron con destiladores locales para crear la colección que los huéspedes pueden disfrutar en el hotel. Aunque hay variedades que van desde la isla escocesa de Islay hasta bourbons de Estados Unidos, y la propia marca del hotel que fue lanzada hace once años, el favorito de Norén es el Dachi, un whisky fabricado con licores japoneses y escoceses, y almacenado en un barril de roble húngaro durante cinco años.
Cabe mencionar que el whisky también tiene un papel preponderante en la gastronomía del hotel, ya que no solo es utilizado regularmente en salsas, mantequillas y adobos, sino también en la elaboración de chocolate.