Tal vez por la influencia positiva de distintas campañas de concientización sobre la necesidad de cuidar nuestro planeta, las personas cada vez son más conscientes del impacto que tienen las acciones del hombre sobre la naturaleza. En ese contexto, muchas empresas abogan por ser cada vez más sustentables; algunas de ellas, incluso, lo son en un cien por ciento, como es el caso de Fuhrmann, una empresa chubutense dedicada a la producción de lana orgánica certificada.
Radicada en la localidad de Trelew, Fuhrmann cuenta con más de veinte años de experiencia la producción de lana. Sin embargo, recién hace poco más de diez años comenzó a exportar lana orgánica. Actualmente, es la mayor exportadora del país y emplea a más de doscientas personas entre las áreas de producción y comercialización.
La empresa, que pertenece al grupo suizo Schneider –fundado en 1922 por el australiano Giovanni Schneider– controla cerca de 130.000 lanares en 11 estancias de Chubut. Cabe destacar que todos los campos con los que trabaja la compañía son orgánicos o están en proceso de ser certificados. Si bien la certificación puede tardar entre dos y tres años, el campo empieza a manejarse con esos estándares una vez que se inició el trámite. De esa forma, logran disminuir el impacto ambiental, ya que se monitorean los productos utilizados tanto en las ovejas como en las pasturas.
No obstante, hay que tener en cuenta que para poder producir lana orgánica se debe contar con estándares que vayan más allá de la certificación del campo en sí. Por ese motivo, la empresa también se basa en las cinco libertades animales, que consiste en un sistema de medición cuyo objetivo es garantizar el bienestar animal.
En su página web, detallan las cinco libertades de la siguiente manera:
- Libre de sed, hambre y malnutrición. Mediante acceso inmediato a agua fresca y una dieta para conservar plena salud y vigor.
- Libre de discomfort. A través de la provisión de un refugio adecuado y una zona donde descansar.
- Libre de dolor, lesiones y enfermedad. Mediante prevención, diagnóstico y tratamiento médico.
- Libre de expresarse. A través del suministro de espacio suficiente y de la compañía de animales de su misma especie.
- Libre de miedo y estrés. Asegurando un trato que evite el sufrimiento animal.
Creada por Bárbara Mayer, oriunda de la localidad rionegrina de Los Menucos, esta empresa propone la vuelta a las fibras naturales, que dañan menos el medio ambiente y nuestro cuerpo.
“En Zampa buscamos trabajar con materiales nobles, que no dañan el cuerpo, manteniendo los métodos tradicionales de fabricación de prendas”, explicó Mayer. Asimismo, sostuvo que “la idea es dar a conocer la importancia del producto en su camino desde la materia prima hasta su desarrollo, partiendo de elementos de la Patagonia, que me dan los recursos para pensar cada colección”.
Por último, remarcó: “Para Zampa, crear moda con identidad local es contar historias desde la conexión material al mundo a través del diseño, la esencia de lo aprendido de las técnicas manuales, desde los oficios, tomándolas como propias”.