El Instituto Norteamericano de la Carne (NAMI por sus siglas en inglés), quien representa al 95% de las procesadoras de carne roja y al 70% de las procesadoras de carne de pavo, está incentivando a las empresas a compartir prácticas más sustentables. Los miembros del instituto comunicaron que desarrollarán un listado de consultores para que asesoren a los productores en estas cuestiones; asimismo comunicó el programa de premiación a plantas con fuerte compromiso ambiental.
Mientras nuevas investigaciones siguen sosteniendo que consumir menos carne contribuirá a combatir el cambio climático, tiene sentido que la industria comience a evaluar posibles cambios para evolucionar acorde al consumo. En esta línea, cada vez son más las empresas que incursionan en la producción de ‘carne’ a base de vegetales.
Gracias a estas investigaciones, los consumidores se volvieron más conscientes y esperan que las compañías sean más sustentables: según un estudio de Nielsen basado en Estados Unidos, aproximadamente 2/3 de los consumidores están dispuestos a pagar más por marcas sustentables; en los casos de millenials y de la Generación Z, la tendencia es más marcada: un 73 y 72% respectivamente.
Del otro lado, la industria ganadera también realizó investigaciones para analizar la cuestión ambiental; un estudio del Departamento de Agricultura de Estados Unidos dio como resultado que los impactos de la producción ganadera en el ambiente están sobreestimados.
No obstante, el compromiso y los objetivos sustentables forman parte, cada vez más, de los procesos standard de la industria de alimentos y bebidas. Un estudio del 2018 (Ceres) establece que 2/3 de más de 600 compañías de Estados Unidos se comprometieron a reducir las emisiones de efecto invernadero y, además, más de la mitad de las empresas tienen políticas formales para manejar los recursos hídricos.
De todas formas, a medida que el consumo se vuelve más consciente, no alcanzará que las compañías comuniquen sus compromisos sustentables, sin demostrar claramente las acciones realizadas. Los consumidores prestarán cada vez más atención a las formas de producción y al desempeño ecológico de la industria. Si les gusta lo que ven, estarán más dispuestos a mantener el consumo de carne, más aun si la industria colabora con la reducción del impacto ambiental.