Con el objetivo de reducir el uso de agroquímicos, Bee Vectoring Technologies (BVT) ha obtenido el permiso para asegurar el transporte natural de un funguicida orgánico que las abejas pueden trasladar directamente de la colmena al cultivo.
Con el aval de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) BVT realiza un destacado aporte al trabajo de los agricultores para la erradicación de la pulverización química.
El biopesticida fúngico -llamado Vectorite- se comercializa en polvo, los granjeros pueden colocarlo en las bandejas especiales de abejas y abejorros sin dañar a los insectos. Su componente principal es una refinada forma del Clonostachys rosea, un hongo que se alimenta de otros que dañan los cultivos.
“Se trata del primer producto de abejas que la EPA ha aprobado, por lo que realmente hemos hecho es crear una nueva categoría”, dijo Ashish Malik, CEO de BVT. Previo a su implementación, la compañía ha utilizado este producto en campos de prueba en el estado de Florida para la reducción el moho gris en fresas mientras que en Georgia, se utiliza actualmente para eliminar el moho gris de los arándanos y el tizón de monilinia que causa el marchitamiento de la “baya de la momia”.
Los beneficios económicos que conlleva el uso del Vectorite estima un aumento de entre un 15% y un 20% para los productores de arándanos del sur, las mismas varían según la región y las diferentes cepas de patógenos. BVT considera que su biotecnología es una gran solución para los productores de girasol y almendras.
Desde el punto de vista de los agricultores, la efectividad de las abejas es mucho mayor que la de los pesticidas sintéticos –a través del rociado convencional– porque tienden a visitar los cultivos de flores en el momento exacto, garantizando un servicio de entrega más amplio, consistente y de mejor rendimiento. El producto de BVT está dirigido tanto a las granjas convencionales como a las orgánicas.
La compañía proyecta que se puede reducir el uso de pesticidas entre un 50% y un 75% en las granjas convencionales que estén dispuestas a adoptar este sistema que, a medida que se va desarrollando, ofrece más tipos de protección, dismuyendo aún más la utilización de pesticidas.

La empresa, que recaudó US$31 millones en 2015, tiene otros proyectos en espera de aprobación en México y el sur de Europa. “Cerramos la fase de investigación. Ahora podemos hablar sobre la generación de ingresos comerciales y la creación de una copia de seguridad del negocio no solo en EE.UU. , sino en todo el mundo”, expresó Malik.
El desafío está en lograr que la eliminación de la dependencia de los pesticidas sintéticos sea rentable y amigable para el medio ambiente. Mediante estudios previos, BVT predijo que los servicios que este método posibilita serán extremadamente competitivos contra los tradicionales, por ejemplo, en el control de enfermedades como la botrytis, asegurando de manera más uniforme que una mayor cantidad de fruta llegue a las tiendas con una vida útil más larga –de 10 a 12 días más de madurez aproximadamente–.