espués de 15 años en el país, Latam Airlines anunció que cerrará por tiempo indeterminado su empresa argentina Lan. Así, dejará de cubrir 12 rutas de cabotaje en el país y cuatro internacionales: Santiago de Chile, San Pablo, Lima y Miami; sin embargo, éstas últimas serán operadas por otras filiales del grupo.
Aunque cierra su filial local, en la cual trabajan 1.715 personas, la compañía, afectada por la parálisis a causa del coronavirus, aclaró que no se va de la Argentina, ya que continuará operando vuelos internacionales a Estados Unidos, Brasil, Chile y Perú a través de otras filiales del grupo (desde Chile, Brasil y Perú) una vez que se levanten las restricciones dictadas por las autoridades en el marco de la emergencia sanitaria.
Fuentes de la compañía aclararon que no tienen deudas, a excepción de los 1.715 empleados, agrupados en ocho sindicatos, a los que debe pagarles la indemnización.
El 26 de mayo, el grupo se había presentado bajo el capítulo 11 de la Ley de Quiebras en Estados Unidos, con un pasivo de US$10.000 millones, proceso que no incluía a la Argentina, Paraguay ni Brasil, ya que esas filiales se rigen por normativas de cada país. En esa ocasión, Roberto Alvo, CEO de Latam Airlines, había informado en conferencia de prensa virtual que no descartaba tener que tomar “decisiones importantes en las próximas semanas”, sin dar mayores detalles.
Luego, la empresa no había podido negociar con sindicatos una rebaja salarial durante la pandemia para enfrentar la crisis, pero después logró pagar los sueldos con descuentos. No obstante, el Ministerio de Trabajo la había intimado a pagar los salarios completos.
Latam tampoco logró, como muchas compañías privadas, contar con un diálogo fluido directo con el Gobierno. Salvo un primer encuentro virtual y otro posterior a la presentación del capítulo 11 en Estados Unidos, las reuniones siempre se concretaron a través de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), que reúne a la mayoría de las compañías del mundo, entre ellas, a Latam. De hecho, venía solicitando, junto a las demás empresas, medidas de alivio para el sector, que por estos días registra ingresos prácticamente nulos al tener sus aviones en tierra, pero con altos gastos fijos que siguen corriendo.
Hasta el momento, las aéreas solo fueron autorizadas a percibir los ATP para abonar parte de los sueldos, como el resto de las empresas con caída en las ventas, y un diferimiento en la tasa de aeronavegación que cobra EANA.
Latam Airlines Argentina operaba 12 destinos domésticos: Buenos Aires, Iguazú, Bariloche, Salta, Tucumán, Mendoza, Córdoba, Neuquén, Comodoro Rivadavia, Río Gallegos, El Calafate y Ushuaia.
Por participación de mercado, era la segunda empresa en el negocio de cabotaje, con el 16%, detrás de Aerolíneas Argentinas, y la primera en el negocio internacional, con el 23%, apenas por encima de la línea de bandera, con un factor de ocupación promedio en todos sus vuelos superior al 80%.
“Se trata de una decisión muy difícil pero lamentablemente inevitable, contra la cual la compañía ha realizado todos los esfuerzos posibles. Tras 15 años de presencia ininterrumpida y después de haber atravesado numerosos obstáculos, en el complejo contexto de la pandemia y sus consecuencias a largo plazo, no resulta posible visualizar alternativas de continuidad para las operaciones”, anunció la compañía a través de un comunicado.
Antes de la pandemia, la empresa esperaba cerrar este año su cuarto balance consecutivo en rojo en el país. El año pasado, su pérdida neta ascendió a los 133,4 millones de dólares, apenas un poco más que un año antes, cuando registró un saldo negativo de 132,53 millones de dólares. El año pasado, Latam registró ingresos por 584,96 millones de dólares en la Argentina, un 41% menos que el año anterior.
De hecho, si bien la pandemia por el coronavirus generó la mayor crisis en la historia del sector en el mundo, en la Argentina la industria no atravesaba su mejor momento desde mucho tiempo antes. Tras las fuertes devaluaciones de 2018 y 2019, sus costos –altamente dolarizados– se habían disparado (combustible, leasing de aviones, tasas), en un contexto de ingresos a la baja por la mayor competencia en cabotaje, ante la llegada de compañías low cost, y por la reducción de las tarifas internacionales ante la fuerte caída de la demanda de argentinos por el encarecimiento de la divisa de Estados Unidos.
Latam había dejado de operar rutas no rentables para ganar eficiencia, pero tenía expectativas en trabajar para que mejore la sustentabilidad de la industria en el país y veía con buenos ojos la regionalización de Aeroparque antes de que el coronavirus comenzara a afectar a la región.