n 2015 Trebolares de Gral. Pico decidió reconvertir las 710 hectáreas agrícolas en ganaderas con un planteo híper intensivo de carga variable. Las mejores perspectivas para la ganadería y el mayor riesgo que implica la agricultura en esta región con un régimen irregular de lluvias los impulsaron, hace ya cuatro ejercicios, a diversificar para hacer más sustentable el negocio. Además, para recuperar los suelos desde el punto de vista químico, físico y biológico.
El primer año hicieron 500 hectáreas de alfalfa y cargaron el campo con cuatro cabezas por hectárea. Cuando Juan Amadeo, de la empresa Gentos, recorrió el campo a pedido de la empresa, les espetó: "Ustedes son muy buenos productores de pasto, pero no de carne", algo que Alejandro Xanthopoulos, gerente de producción de la firma, venía diciendo y que se hacía patente en las largas filas de rollos que se amontonaban en el campo. Con el asesoramiento de los técnicos de Gentos, y con mucha resistencia, empezaron a desbancar conceptos "viejos" como comer las alfalfas con 10% de floración -ahora lo hacen en 7-8 nudos, es decir unos días antes-, y aumentaron drásticamente la carga.
"Nos pasaba el pasto por encima y movíamos mal la hacienda. El sistema se regulaba desperdiciando pasto cuando sobraba, pero no estaba el concepto de transformar eso en carne. Las pasturas eran de altísima calidad y productividad porque la firma tiene un ADN agrícola, pero le estábamos poniendo baja carga", dice Xanthopoulos y agrega: "Para nuestro esquema, un rollo es un error de cálculo porque tuvimos que saltar la parcela y no comerla porque se pasó."
En las 710 hectáreas de pradera que hoy tienen, de las cuales 50% son de alfalfas puras y el resto consociadas, el planteo de la firma es de carga variable. "Tratamos de copiar la curva de producción anual de pasto. Nuestro planteo es pastoril: cosechar con los animales la mayor cantidad de kilos posibles de pastura; comer el pasto en crecimiento y aumentar su tasa de producción. Tuvimos que aprender a usar la cortadora de pasto, y así también producimos más", dice Xanthopoulos.
Cuentan con un plantel de 600 vacas de cría que están en las áreas no agrícolas del campo, y todos los otoños compran algo más de 4000 terneros para recriar en 710 hectáreas de pasturas que se manejan con el corral como "buffer", es decir que cuando no hay suficiente pasto encierran la cantidad de cabezas que las pasturas no pueden soportar. Pero la alta vara que la empresa se puso en rentabilidad no permite que esta opción supere el 55% de la carne lograda. Como tienen el resto del campo alquilado, compran el maíz a sus inquilinos, así como los cultivos para picar y hacer silo.
Cuando siembran las pasturas, fieles al ADN agrícola de la firma, siguen un protocolo muy exigente en cuanto a fechas de siembra, cálculo de la densidad y fertilización con altos umbrales de fósforo en suelo, además de tener en cuenta que los lotes que provengan de agricultura no tengan un herbicida residual "que hoy es muy común y que destruye la pastura", dice Xanthopoulos, que es secundado por Aníbal Legizamón y Matáis Burattini, responsables del día a día y del manejo del personal, y agrega: "Las pasturas son nuestro recurso más barato, por eso tratamos de que produzcan la mayor cantidad de pasto y que duren. La carne es una consecuencia".
Las alfalfas puras en general son grupo 9, las siembran apuntando a lograr 300 a 320 plantas por metro cuadrado para lo cual calculan entre 15 y 17 kilos de semilla por hectárea. Las consociadas se siembran con grupo de madurez 6 y una festuca mediterránea con densidades en el entorno de los 10 a 12 kilos de alfalfa y 10 de gramínea.
En cuanto a la fertilización, analizan cada lote y tratan de llegar un umbral de 25 partes por millón de fósforo. A veces quedan lejos y agregan algo menos de lo que dan las cuentas teóricas, pero siempre sabiendo que todas las pasturas tienen un cronograma de análisis y fertilización anual por lo cual al año pueden refertilizar. En general agregan super fosfato simple por el aporte de azufre y calcio, pero también fosfato monoamónico. Además, se monitorean malezas y enfermedades.
Uno de los mayores desafíos fue encontrar y manejar los pastores, es decir quienes tienen a su cargo los diferentes rodeos de animales. De cuatro personas que empleaban antes del cambio en la producción hoy son 12 de los cuales ocho manejan los rodeos, que van de 400 a 800 animales cada uno según la experiencia y capacidad del pastor, y una superficie acorde de pasturas que varían de un 100% de alfalfas a un porcentaje de consociadas y alfalfas.
"Cada pastor tiene su propio lote y medimos la ganancia de peso todo el tiempo para poder hacer cambios cuando así se requieran, incluso de rodeos entre los pastores ", explica Xanthopoulos. Hacen eso apuntando a que algún día se pueda obtener una fórmula para que cada pastor participe con un porcentaje de las ganancias, algo que no les resulta fácil de diseñar porque la primavera es muy larga, y si el pastor tiene, por ejemplo, en algún momento un empaste y se le mueren novillos, entonces puede suceder que no quiera seguir esforzándose el resto del periodo. "Por ahora, la motivación pasa por sentarse y comparar cada uno de los rodeos y sus logros", dice Xanthopoulos.
Precisamente, una de las principales limitantes que encuentra está en el personal. No les resulta fácil encontrar pastores capacitados, que conozcan el oficio del manejo de los rodeos y del pasto en manejos intensivos y tienen altísima rotación. "La ganadería es artesanal y se necesita conocer el oficio, más si vas a hacer algo capital intensivo", dice Xanthopoulos.
"Buscamos planteos rentables, sustentables, eficientes y diversificados", explica el responsable de Trebolares. Por eso se volcaron al proyecto ganadero, con el que obtienen una renta "significativamente mayor a una renta agrícola", según Xanthopoulos, aunque las ultimas devaluaciones afectaron el presupuesto proyectado, en un negocio cuyo precio copia muy lentamente al dólar.
Por eso al plantearse los desafíos futuros piensan opciones que les permitan disminuir al mínimo, en este planteo ganadero de carga intensiva variable, el corral de recría, el buffer de todo el sistema. Por ejemplo, evalúan sembrar centenos en invierno para comerlos en el campo en reemplazo del grano a corral, en campo propio o negociando con los inquilinos que hoy trabajan el área agrícola.
Granar