Buscar trufas negras es la nueva y original propuesta turística en el pequeño pueblo de Espatillar, en la provincia de Buenos Aires. Si bien en Europa el trufiturismo –como se conoce a esta actividad– se desarrolla desde hace años, aquí es toda una novedad: las trufas son prácticamente desconocidas por la mayoría de los argentinos; incluso, hay quienes las confunden con bombones de chocolate.
La caza de trufas no es tarea fácil: como no se ven a simple vista, se hace con perros adiestrados que buscan los codiciados hongos tuber melanosporum, que crecen enterrados a 50 cm de la superficie.
Por ahora, la actividad se realiza de forma espontánea, pero a partir del próximo año, cuando comience la nueva cosecha, se podrá hacer formalmente trufiturismo y las visitas tendrán horarios específicos.
“Hay mucha gente interesada en saber más de las trufas; se acercan al campo trufero y piden entrar a ver cómo se cosechan las trufas. El año que viene, cuando comience la cosecha, podrán hacer las vistas que durarán aproximadamente dos horas”, detalló Faustino Terradas, encargado de la comercialización de las trufas del Nuevo Mundo.
Cabe destacar que las esporas de estas trufas argentinas fueron traídas de Italia; los frutos de los árboles fueron inoculados en viveros para luego sembrar los plantines. Debieron esperar cuatro años para que el hongo colonice la raíz de los árboles y dé las primeras trufas.
Al comienzo, dieron unos pocos kilos, y esta temporada cerca de noventa. En ese sentido, Terradas señaló: “Esperamos el año próximo cosechar más de 200 kilos y empezar a exportar. Por ahora son para consumo de nuestro mercado”.
La caminata en busca de trufas se realiza por un campo de cincuenta hectáreas plantadas con 20.000 árboles, entre robles y encinas. La misma se debe efectuar con ayuda de alguno de los cinco perros entrenados, dos de los cuales fueron traídos especialmente de España para detectarlas.
Las trufas se clasifican para su comercialización en cuatro categorías, según su aroma y grado de maduración: 1- extra (cuesta $100 el gramo); 2- primera ($80); 3- primera en trozos ($70); y 4- segunda ($30).
Por último, llega el momento de la degustación con dos o tres productos elaborados con trufas y una copa de vino. “Queremos crecer y que crezca la zona; por eso solo vamos a ofrecer visitas, para que después la gente pueda comer en los restaurantes del lugar que preparan platos con las trufas, como Peumayén, cerca del campo y Juliette, en la vecina Pigüé, a 50 km”, contó Terradas.
Hay que resaltar que Espatillar, un pueblo rural de 800 habitantes y desconocido para muchos, se revolucionó con el emprendimiento Trufas del Nuevo Mundo. Gladys Rodríguez, la presidenta del directorio de la firma, hasta hace unos años no sabía que era una trufa y ahora es experta. “Una amiga me invitó a sumarme al proyecto; armamos un fideicomiso y compramos el campo. Viajé a España y estudié el tema. Estamos empezando a dar a conocer un producto desconocido para muchos. Recién esperamos tener ganancias en 2021”, indicó.