A partir de una rotación en que las gramíneas que integran el maíz ocuparon casi la misma superficie que las leguminosas, la productividad por hectárea en Córdoba fue 23% superior al promedio nacional.
Las curvas de nivel, los drenajes artificiales y la sistematización para el manejo del agua que tienen más de 100 años sin ser modificada, son el denominador común que ofrecen los campos de la capital del Estado de Ilinois (EE.UU.), sobre la ruta interestatal 72 y en los cien kilómetros que separan a las ciudades de Decatur y Springfield; en esos suelos están los mayores rendimientos de maíz del mundo.
Para 1985, en un campo próximo a Champaign (Ilinois), el productor Hernán Warsaw obtuvo una producción por hectárea de 230 quintales. Treinta años después, en el mismo estado, otro productor elevó la marca a 334 quintales por hectárea.
Esa cultura de sustentabilidad en la producción se está viendo en Córdoba. La adopción del programa de Buenas Prácticas Agropecuarias (BPA) y la formación de consorcios de conservación de suelo van en esa dirección. Este rumbo dejó una huella en la última campaña agrícola, cuando por primera vez en el siglo la producción de maíz superó a la soja.
Con 4,6 millones de hectáreas sembradas en la última campaña, la oleaginosa compartió casi la misma superficie que las gramíneas que integran el maíz, mientras que el sorgo y el trigo ocuparon 4,3 millones de hectáreas.
Una rotación más equilibrada también se percibe en los rendimientos, además de una mayor producción de materia orgánica y estabilidad para los suelos. Las 8,9 millones de hectáreas sembradas en la provincia son un 23% más productivas que el promedio nacional.
En la actual campaña, el trigo aumentó el 7% en la superficie implantada, lo que representa 101 mil hectáreas más.
El interés de los productores por consolidar un modelo agropecuario más sustentable es una tendencia creciente, en la medida en que se mantengan las actuales reglas de juego y las gramíneas –trigo y maíz– no reciban lastres impositivos.
Según el director de Desarrollo Agropecuario de la Provincia, Francisco Iguerabide, en lo que va del año ya se presentaron 1.912 declaraciones juradas para adherir al plan de BPA, una tendencia similar a la registrada en 2018. Los interesados que aún no adhirieron tienen plazo hasta el 30 de este mes.
El plan agroforestal, que tiene respaldo en la Ley Provincial 10.467, también forma parte de la estrategia de sustentabilidad que la producción agropecuaria construye en la provincia.
Dentro de la normativa, se prevé que cada establecimiento en Córdoba tenga entre el 2% y el 5% de su superficie forestada. El Ministerio de Agricultura ya recibió 30 mil declaraciones juradas correspondientes a 50 mil unidades productivas.
De ese grupo, la mitad declaró cumplir con los umbrales forestales exigidos, que varían de acuerdo con la fragilidad ambiental de cada sector y las condiciones edafoclimáticas, mientras que el resto tendrá un plazo de diez años para cumplir con la normativa. La proyección que hacen desde el ministerio es que Córdoba deberá sumar 120 mil hectáreas con forestación.
Otro de los puntos que resalta el plan, además de incentivar la protección del suelo, es el aporte de beneficios económicos a través de la producción de materia prima (madera) y la conformación de industrias que le den valor agregado.