Pequeña Holanda es un campo de 43 hectáreas ubicado en el partido de Escobar, provincia de Buenos Aires, en el cruce del río Luján con la Ruta 25. Circulando por la Panamericana se entra en la ciudad de Escobar, y camino al Paraná de las Palmas, se pasa por El Cazador; a ocho kilómetros, sobre la izquierda, se encuentra Pequeña Holanda, con un cartel indicador.
El lugar es apto para toda clase de actividades recreativas, educativas y deportivas; arboleda y mucho verde invitan a la contemplación y el relax. Abre sus puertas a todo tipo de público, aunque en particular a las familias, ofreciendo un destino turístico diurno en sábados, domingos y feriados, acompañado por una oferta gastronómica rural, sana, casera y muy sabrosa.
El campo de Pequeña Holanda tiene dos sectores claramente diferenciados: una superficie de 33 hectáreas en estado natural, como una reserva ecológica que mantiene las características de flora y fauna típicas y que puede ser recorrida por una serie de senderos internos que permiten observar plantas, aves y otros animales en condiciones naturales; la otra parte, de diez hectáreas, es la que tiene una gran intervención de la mano del hombre y donde se ha modificado prácticamente todo.
Este campo está enclavado en la zona aluvional del río Luján, rodeado de terrenos bajos, inundables, con las típicas características del terreno de las islas del Delta del Paraná. Dadas estas particularidades, toda la zona tiene flora y fauna típica, con vegetación muy densa de tipo palustre.
Para pasar un auténtico día de campo, el lugar ofrece toda clase de actividades recreativas, educativas y deportivas: mini clases y prácticas de equitación criolla, torneos de fútbol y vóley, juegos de campo, campeonatos de sapo, paseos en carro y bote, cabalgatas, tirolesa, arquería, pesca, parque aéreo y kayaks. Paseos a pie o en bicicleta brindan un solaz más activo por todos los caminos y senderos de la Reserva. En verano también se puede disfrutar de la pileta y de fogones; un quincho y abundante sombra dan un marco ideal para encarar el mediodía con un clásico asado.
Por otro lado, en Pequeña Holanda funciona una granja educativa, que tiene por finalidad contactar a los niños con la naturaleza, para conocerla, quererla y respetarla. El programa se divide en 6 estaciones y los niños –en grupos de no más de doce– van recorriendo las mismas, para que al final del día todos hayan visto y participado en las actividades de una granja típica: ordeñe, amasado de pan, arriado de ovejas, ronda de conejos, entre otras.
También se realizan en el predio una serie de festejos afines a las características del lugar: se celebra la Pascua con espíritu europeo; el 25 de Mayo con el fervor patrio propio del hombre de campo; la Fiesta del Chocolate; y en los primeros días de noviembre, el Oktoberfest o Fiesta de la Cerveza. Además, en Pequeña Holanda se realizan fiestas de casamiento, cumpleaños, fiestas de 15 y convenciones.