l mundo asiste a crisis económicas y sociales complejas que provocan miedos e incertidumbres. En este contexto, los mandos medios necesitan aprender a lidiar con las exigencias de los directores o jefes y las inquietudes de sus colaboradores. A continuación, algunas estrategias que pueden ser de utilidad.
La primera táctica reside en pensar en las emociones que sienten los miembros del equipo.Conversar acerca de los miedos ayuda a encarar acciones para un buen clima laboral.
Muchas de nuestras emociones están disparadas por el pensamiento. En una situación de complejidad, nuestro pensar comienza a generar escenarios inciertos. Técnicas como la meditación, reemplazar el pensamiento negativo por uno que conecte con pensamientos positivos y juntarse para intercambiar puntos de vista, son algunas de las medidas que permiten cambiar ese escenario temido por una acción e ir en búsqueda de otras opciones.
Quien lidera un grupo siempre tiene que estar ubicado en el centro. Las personas que ocupan este rol tienen la capacidad de autorregular sus niveles de serotonina, más conocida como la “hormona de la felicidad”. Esto le permite tener una estabilidad emocional frente a una situación de crisis.
Para generar buenos niveles de serotonina, la clave es hacer ejercicio físico, dormir bien y aprender a relajarse, a meditar, o practicar cualquier actividad que lo ayude a estar tranquilo. En este sentido, la risa también cumple un rol clave.
Asumir y hacerse cargo del contexto ayuda a conectar con emociones positivas. Esto genera un ambiente propicio para juntar a los colaboradores y trabajar en futuros escenarios posibles.
Se trata de un pensamiento innovador y colectivo que surge por primera vez cuando modifican el contexto y se requiere de nuevas soluciones.