El enojo en los agricultores estadounidenses aumenta tras la guerra comercial iniciada por el presidente Donald Trump para ayudar a compañías que él cree que han sido perjudicadas por las prácticas comerciales de China.
Tras cumplirse un año desde que comenzó la disputa entre ambos países, las ventas de soja, trigo, cerdo y otros productos agrícolas estadounidenses a China han caído notablemente mientras Beijing toma represalias contra los aranceles de Trump a las importaciones chinas. Los lucrativos contratos de los que dependieron los granjeros estadounidenses durante años se han esfumado, ya que los compradores chinos están recurriendo a otros países de América Latina.
Según el Departamento Agrícola Estadounidense, las declaraciones en bancarrota de granjas este año –hasta el mes de junio inclusive– se incrementaron un 13% en relación a 2018, y las tasas de incumplimiento de pago de préstamos están aumentando.
Los productores reiteraron en varias ocasiones su apoyo a un presidente que dice que sus políticas comerciales ayudarán a la industria agrícola a ganar al final; no obstante, hay pocas señales de ayudar a los demócratas en el campo. Como consecuencia, más agricultores dicen que están perdiendo la paciencia con el enfoque del mandatario y están sugiriendo que no tardará mucho en perder sus votos.
Trump, por su parte, recientemente desestimó las ventas de trigo, al sugerir que Japón lo estaba comprando solo como un favor a EE.UU. Además, publicó en sus redes sociales frases como “a los agricultores les está empezando a ir fabulosamente bien otra vez”, que no han caído bien en algunos productores.
“No nos está empezando a ir fabulosamente bien de nuevo”, comentó Brian Thalmann, presidente de la Asociación de Cultivadores de Maíz en Minnesota. Asimismo, Sonny Perdue, secretario de Agricultura, opinó: “Las cosas se están yendo por un caño y rápidamente”.
Perder al país más poblado del mundo como comprador ha sido un golpe considerable para la industria agrícola. El total de las exportaciones de EE.UU. a China ascendieron a US$24 mil millones en 2014 y cayeron a US$1,9 mil millones el año pasado, según reflejó el Departamento Agrícola Estadounidense; mientras que las exportaciones de productos agrícolas al gigante asiático cayeron a US$1,3 mil millones en la primera mitad del 2019.
La Administración ha intentado apaciguar a los agricultores al introducir dos paquetes de ayuda financiera con un total de US$28 mil millones.
Sin embargo, muchos productores continúan apoyando al presidente Trump y expresando su deseo de que el mandatario sepa lo que hace en sus tratos con China. Según una encuesta realizada en julio por Farm Journal, el 79% de 1.100 agricultores consultados aún respaldan a Trump a pesar de la falta de progreso en las negociaciones con China.
Por el momento, Perdue sigue siendo un emisario efectivo, con la industria aun albergando la esperanza de que Trump pueda realizar la clase de trato comercial que ha estado prometiendo.