l bar La Fuerza es recomendado por la revista Time como uno de los 100 destinos a conocer. Ubicado en el barrio porteño de Chacarita, la vermutería fue incluida en la lista 2019 de los mejores lugares del mundo para visitar, convirtiéndose en el único establecimiento gastronómico argentino reconocido por la publicación.
“La tradición argentina del aperitivo proviene de la influencia de la inmigración italiana y española durante del siglo XX. Ahora, un nuevo bar de vermú en el barrio de Chacarita, en Buenos Aires, le da un twist moderno a la clásica bebida previa a la cena”, expuso la revista.

La Fuerza nació en enero de 2018 de la mano de cuatro socios vinculados a la gastronomía y el vino: Julián Díaz, Agustín Camps, Martín Auzmendi y Sebastián Zuccardi. El éxito del bar reside en su propuesta: revivir la tradición del aperitivo. El lugar propone toda una ceremonia con dos tipos de vermú: uno rojo a base de malbec y uno blanco a base de torrontés. Se puede pedir con soda o con tónica y se sirve con hielo. La carta incluye otro tipo de tragos y cervezas.

“La Fuerza tiene que ver con nuestra obsesión por la calidad. Es pensar en un vermú con valores de identidad que nos representen. Hacemos dos vermú, uno rojo a base de malbec y uno blanco a base de torrontés, dos uvas emblemáticas del país. La mitad de las hierbas (ahora le dicen botánicos) en las que se macera el vino son autóctonas. Podemos aportar un producto nacional para exportar. La cultura del vermú está muy arraigada en el país y llega con los inmigrantes. Es natural, noble, súper relajado y versátil. Se puede tomar solo, en un trago, mezclado con frutas y acompañar la picada, la pizza, la pasta, el asado. Nosotros lo servimos con diferentes triolet, con milanesas con papas fritas, con buñuelos de acelga y con salchicha parrillera con cremona casera”, cuenta Julián Díaz.
Sobre el reconocimiento, Martín Auzmendi expresó: “Tomamos la noticia con mucha alegría y mucho orgullo. Nos agarró trabajando mucho por el proyecto. Lo primero que pensamos fue compartirlo con toda la gente que ha venido al bar y que ha estado desde que abrimos y que permite que esto siga creciendo”.
Con el impulso de semejante logro, sus dueños redoblan la apuesta. “Nos quisieron vender que no existía la gastronomía argentina. Eso es hoy una discusión perimida. Existe, en cada región del país. Está viva, avanza, evoluciona. Cuesta definirla porque tenemos lentitud para reconocer. Las últimas corrientes migratorias hicieron su aporte; por ejemplo, el de la gastronomía guaraní, que se venda chipá en las estaciones de trenes. Hay que indagar en la diversidad, en la extensión del territorio”, concluye Díaz.