Los últimos informes que se publicaron demostraron que la Argentina está exportando bastante menos que otros países de la región, teniendo en cuenta el potencial del territorio. Los números por cápita son bastante bajos para una economía de ingresos medios altos, más si se la compara con Chile, México o Perú. El panorama adquiere niveles superiores, si se analiza que no hubo cambios recientes.
Según la Fundación de Investigadores Económicas Latinoamericanas (FIEL), los sectores vinculados a la agroindustria y la minería son los más relevantes en la economía argentina actual: constituyen el 65% de las exportaciones totales. De todas maneras, la comercialización de productos manufacturados de origen industrial tiene una participación del 30%, en tanto que los combustibles sufrieron una importante caída debido a la fluctuación de los precios. Sin embargo, se aspira a que el escenario mejore con el desarrollo de Vaca Muerta.
Desde la Secretaría de Comercio Exterior, dependiente del Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación, manifestaron que si bien aún hay mucho por hacer, la gestión de Mauricio Macri realizó varias tareas en pos del crecimiento. “Acumulamos tres años y medio consecutivos de crecimiento de las exportaciones, algo que no ocurría desde 2008. En 2018 crecieron pese a que tuvimos la peor sequía de los últimos cincuenta años. En lo que va de 2019, exportamos más de 36 mil millones de dólares (US$), el número más alto desde 2014”, comentó la secretaria de Comercio Exterior, Marisa Bircher.
Ante un contexto de inestabilidad cambiaria e incertidumbre política y en los mercados, el futuro de gran parte de los sectores productivos parece no tener un rumbo preciso. Sobre esto, el director de Informaciones y Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Julio Calzada, aseguró que las exportaciones agrícolas aportarán alrededor de US$28 mil millones a lo largo de 2019.
“Serán US$4.800 millones más que en 2018. Además, si se consideran menores importaciones de soja, el saldo neto sería un aporte adicional de US$6.400. Casi todos los meses va a haber exportaciones mayores a las del año pasado”, subrayó Calzada.
Respecto a la carne bovina sin hueso congelado, hubo cifras bastante positivas, ya que fue la exportación que más creció en las últimas tres temporadas. “En 2018 las operaciones alcanzaron un total de US$1.195 millones, unos US$892 millones más que en 2012. En volumen, fueron 278 mil toneladas ante 47 mil de 2012. Si los precios internacionales no hubieran bajado, se habrían exportado casi US$1.480 millones más”, agregó Calzada.
El hecho de que probablemente el año que viene haya cambios en el gobierno, hace que el futuro sea una verdadera incógnita. Según Ezequiel De Freijo, economista jefe de la Sociedad Rural Argentina (SRA), las decisiones de los productores actualmente están condicionadas por las dudas que surgen al momento de las cosechas.
“El aumento del tipo de cambio mejora los precios para la agricultura, pero también tiene impacto en los costos, porque están dolarizados entre un 43% y 72%, según el cultivo. Hoy las tasas de interés son tan altas y la incertidumbre es tan grande, que los productores están evaluando cómo invertir en la próxima campaña con una actitud muy defensiva, minimizando los costos y usando más tecnología”, informó.
El sector automotriz, segundo en el ranking de principales exportadores, también padece dificultades. Un análisis de la Asociación de Fabricantes de Automotores (Adefa), divulgó que en agosto se exportaron 18.856 vehículos, es decir, un 5,3% menos que en julio y un 32,8% menos que en el mismo mes durante 2018. “Entre enero y agosto se exportaron 146.455 vehículos, una baja del 16,3% respecto al año pasado”, reconoció la publicación.
El director del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), Pablo Dragún, sostiene que aunque se está trabajando bastante para alcanzar nuevos mercados dentro de Latinoamérica, el principal comprador es Brasil, que acumula cerca del 65% de las ventas argentinas. “Lo que sucede ahora es que la economía del país vecino tuvo una caída mayor de lo que se esperaba. Eso hizo que nos compraran 28.732 autos menos que en 2018”, puntualizó.
Las plantas de producción están atentas a lo que ocurre en Brasil y ven con buenos ojos el acuerdo de Pacto Común Automotor, firmado hace unas semanas, que busca preservar el flujo de inversiones entre los mercados para mantener un intercambio par de vehículos y piezas. “Habrá un coeficiente de desviación progresivo, es decir cuando se puede importar sin aranceles por cada dólar que se exporta, hasta llegar al libre comercio en diez años”, predijo Dragún.
Otro sector que evalúa los distintos escenarios es el petrolífero petroquímico. Jorge Zavaleta, director ejecutivo de la Cámara de la Industria Química y Petroquímica (CIQyP), expresó que en 2018 las exportaciones sumaron US$2.900 millones, un 16% de las ventas de Manufacturas de Origen Industrial (MOI).
“De todo lo exportado, el 30% fueron termoplásticos, especialmente polietileno y polipropileno. La Argentina tiene ventajas competitivas grandes en cuanto a insumos críticos, tecnología y productividad. El 28% de lo vendido fueron especialidades químicas, un rubro tecnológico intensivo con alta competitividad; mientras que un 12% fueron químicos orgánicos, fundamentalmente productos de refinerías de petróleo. Lo que pasó este año es que no se pudo exportar más porque las retenciones hicieron inviable vender al Mercosur y el resto de Latinoamérica”, sostuvo.
Bircher asegura que las exportaciones de combustibles y energías crecieron un 11% interanual entre enero y julio de 2019, superando los US$2.500 millones, el número más grande desde 2014. “En 2018, las exportaciones del complejo de petróleo y gas fueron 90% superiores a las de 2015. Además, no debemos olvidarnos que Vaca Muerta es la segunda reserva más grande del mundo de gas no convencional y la cuarta de petróleo no convencional”, indicó.
Entre los sectores que tienen mayores oportunidades está el turismo y los servicios de conocimiento. La industria turística aporta alrededor de US$5.500 millones por año y cuenta con potencial para duplicar sus números en muy poco tiempo; en tanto, todo lo que está vinculado con la tecnología factura cerca de US$6 mil millones, aunque gracias al mundo globalizado y la necesidad de Inteligencia Artificial (IA) en muchas producciones, no tiene techo.
La secretaria de Comercio Exterior recalca que la Argentina es el segundo destino más visitado de Sudamérica después de Brasil, y que entre enero y julio llegaron 1,8 millones de viajeros provenientes de distintas partes del mundo. La cifra fue un 19,3% mayor a 2018 y representó un verdadero boom para la región.
Por otra parte, Luis Galeazzi, CEO de Argencon, la cámara que agrupa a los servicios de conocimiento, reveló que el rubro espera alcanzar los US$15 mil millones en exportaciones de acá a 2030. “Pasaremos de representar un 8,5% de las exportaciones totales del país a significar un 15%. Tenemos con qué: en la última década generamos un superávit anual constante en la balanza externa y fuimos el único país de la región que terminó con saldo positivo”, replicó.
Dentro de esta clase de servicios están los software, que crecieron a un ritmo anual del 15% en los últimos 15 años. El presidente de Cessi, la cámara que une al sector, Aníbal Carmona, consideró que la industria no le es ajena a la macroeconomía nacional, aunque se compensa por los grandes avances que hubo internacionalmente. “Exportamos el 45% de lo que producimos, que serían unos US$1.800 millones al año. El golpe cambiario que vivimos después de las PASO hizo que se redujeran los planes de creación de empleo, debido a la incertidumbre del modelo. Pensábamos crecer un 15% en facturación por exportaciones, pero no pudimos. Otra dificultad que afrontamos es la falta de financiamiento para el mercado externo y la escasez de recursos humanos. El 90% de las empresas tiene problemas para conseguir un programador”, señaló.
El 50% del software argentino exportado va hacia Estados Unidos; el 35% a países de América Latina, principalmente México, Chile, Perú y Colombia; mientras que el resto se reparte en otras regiones. “Esperamos explotar el mercado brasileño, ya que solo nos compra el 1% de los servicios de conocimiento que importan”, acotó Carmona.
Como en la Argentina es muy habitual la falta de dólares, suele aparecer frecuentemente la obligación de liquidar rápido las divisas. El economista de C&T Asesores, Camilo Tiscornia, contó que las exportaciones oficializadas antes del 2 de septiembre pendientes de cobro tienen cinco días desde la fecha en que se recibe el precio acordado. Además, los costos de exportaciones de bienes correspondientes a permisos de embarque oficializados a partir de esa fecha tienen 15 días corridos en el caso de los commodities, y 180 para otras ventas.
“Independientemente de los plazos, si el exportador cobró antes, debe liquidar los dólares en no más de cinco días hábiles. La medida suena razonable dada la necesidad de dólares, pero muchas veces es una herramienta que se utiliza arbitrariamente y la consecuencia es que los exportadores empiezan a subfacturar sus ventas externas. A la larga, se produce un efecto inverso al deseado y se reduce la oferta de dólares en la economía. Aparte, cuando la intervención es muy grande, deja de ser interesante intervenir en una actividad exportadora en el país”, resumió.
Se espera que las exportaciones crezcan alrededor del 6%, en base a productos agrícolas-industriales. De todas maneras, no es fácil prever el futuro, ya que hay elementos que son imposibles de anticipar, como saber cuál será el impacto de la crisis y cuáles serán las reformas regulatorias, la reacción de los productores a las modificaciones en el entorno económico y la actitud de los actores económicos ante el eventual cambio de signo político.
En el corto y mediano plazo, la Argentina deberá trabajar en clave exportadora, eligiendo efectivamente los productos a comercializar. Según especialistas, se podría llegar a una solución implementando políticas que incentiven las ventas en forma sistemática. La estabilidad del tipo de cambio y la ampliación del horizonte de planeamiento de los negocios son una condición necesaria para invertir y exportar. Igualmente, como el negocio tiene altos costos de apertura, se debería hacer un seguimiento de los mercados externos y demandas de financiamiento, acompañados con políticas públicas.
En el primer semestre de 2019 ingresaron al país US$30.752 millones provenientes de las exportaciones. El crecimiento monetario fue de un 2,4%, en tanto que en volumen fue de un 10%, respecto a 2018.
1) Complejo sojero: 24,7%.
2) Maíz, trigo, girasol y cebada: 19,1%.
3) Productos agrícolas regionales y de la pesca: 11,8%.
4) Sector automotor: 11%.
5) Petróleo y sector petroquímico: 8,5%.
6) Carnes y cueros: 5,4%.
7) Oro, plata, litio y otros minerales metalíferos: 5%.
8) Otros: 14,5%.